Nuestro Firme Fundamento
Nuestra Misión
La misión de Hope International y de los
redactores de Nuestro Firme Fundamento es
la de presentar claramente a Cristo y su verdad.
Los días que le restan a este mundo son
pocos, y debemos trabajar rápidamente. Debemos
proclamar intrépidamente las verdades
históricas del adventismo que nos colocan
sobre un fundamento tan firme en medio
de nuestro mundo turbulento.
Los Redactores.
Acerca de Hope International
Hope International es un ministerio fundado,
sostenido y operado por adventistas del séptimo
día quienes asisten a la iglesia adventista
del séptimo día en la proclamación del
Evangelio Eterno en todas las formas que
son consistentes con los principios de Dios
como han sido revelados por la Inspiración.
Redactor Ejecutivo: Ron Spear
Director Ejecutivo: Joe Olson
Director de Desarrollo: George Gomoll
Redactor Administrativo: Harvey Steck
Administradora de la Librería: Barbara
Gomoll
Nuestro Firme Fundamento
es publicado por:
Hope International
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principal. Por lo tanto, pedimos que las llamadas
y la correspondencia por escrito sean
en inglés. ¡Gracias por su paciencia!
Abril 2004 Contenido
Editorial: “Para Que Haya Alimento en Mi Casa”................. 2
Clark Floyd
Recogiendo la Cosecha ........................................................... 3
Clark Floyd
¿Está usted proclamando el último mensaje divino de la cosecha?
Poniéndose en la Brecha ........................................................ 6
Anónimo
Si Dios busca a alguien que se ponga en la brecha delante
de él, ¿lo encontrará a Ud.?
Las Increíbles Realidades, Parte 1 ......................................... 9
Ralph Larson
La historia de un libro escandaloso que dividió la historia
de nuestra en dos eras diferentes.
El Estudio de los Testimonios, Parte 3................................. 12
John N. Loughborough
Descripciones de un testigo acerca de Elena G. de White en
visión
La Prueba del Carácter ......................................................... 15
Stephen N. Haskell
¿Deberíamos atesorar alguna cosa que nos separara de
Dios?
El Verdadero Cristianismo.................................................... 17
Elena G. de White
¿Cuál debería ser el motivo que absorba toda la atención
del verdadero cristiano?
Conformándose a la Palabra de Dios................................... 19
Elena G. de White
¿Cómo puedo reconocer la verdadera experiencia de la
santificación?
Cartas al Redactor ................................................................. 22
Hope International no solicita diezmos, sin embargo, somos una organización
merecedora de recibir diezmos y los aceptamos. Usamos el diezmo solamente
para el ministerio del Evangelio. Donaciones marcadas como “Ministerio
Evangélico” serán consideradas diezmo.
2 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
Editorial: “Para Que Haya Alimento en Mi Casa”
Autor: Clark Floyd
A medida que escribo este editorial
y pienso en lo que ha ocurrido en la
iglesia de Dios de los últimos días, las
palabras de Jeremías 9:1 me vienen a
la mente: “¡Oh, si mi cabeza se hiciese
aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas”.
La apostasía ha seguido cruzando sus
fronteras, muy a menudo sin que se la
detenga, y sin embargo a menudo parece
que el liderazgo piensa que todo
está bien.
Me uní a esta iglesia hace más de
26 años después de examinar lo que el
mundo y las iglesias ofrecían. Sabía
que la Iglesia Adventista del Séptimo
Día era la iglesia de Dios de los últimos
días con el mensaje de Dios para
los últimos días. Estaba lo suficientemente
convencido como para abandonar
una carrera de abogado desarrollada
a lo largo de 14 años, para entrar en
el ministerio pastoral. Descubrí que
Dios había dado un plan acerca de cómo
se habría de completar su obra y
una profetisa para ayudar a su pueblo a
comprender mejor cómo seguir el plan.
Ese plan ha sido ignorado a menudo
y reemplazado con ideas humans
acerca de cómo la obra deberá ser
terminada. La adoración al estilo celebración
se ha vuelto cada vez más
popular, y se ha hecho que no tenga
efecto el mensaje de la profetisa al
ignorarse sus consejos o al colocarlos
en la categoría de “buenos solamente
como material de devoción”.
Me vienen a la memoria las impresionantes
palabras de Daniel, contenidas
en su oración: “Hemos pecado,
hemos cometido iniquidad, hemos
obrado perversamente, hemos sido
rebeldes, y nos hemos apartado de tus
mandamientos y de tus ordenanzas.
No hemos obedecido a tus siervos los
profetas”. Daniel 9:5–6.
Recientemente el liderazgo de la
iglesia envió un reporte señalando que
el pago del diezmo había decaído dentro
de la iglesia en una gran cantidad.1
La culpa se le achacó a la falta de espiritualidad
entre el pueblo de Dios. El
reporte no se extendió lo suficiente. La
falta de espiritualidad viene ma yormente
de la falta de alimento espiritual.
El verdadero alimento espiritual viene
de seguir el plan de Dios—no el del
hombre. En Malaquías, las palabras
que son más apropiadas son:
“Traed todos los diezmos al alfolí
para que haya alimento en mi casa”.
Malaquías 3:10.
Cuando viajo, la mayor queja que
escucho no es acerca de la apostasía,
sino la de que la gente ya no está escuchando
buenos, poderosos sermones
adventistas del séptimo día en sus
iglesias. Por lo tanto, deben ir a otros
lugares a comer, y su diezmo comienza
a ir al alfolí del cual están siendo
alimentados.
Otras personas en la iglesia realmente
no entienden. Han recibido leche
como su alimento y no tienen el
verdadero entusiasmo del mensaje en
sus corazones. De manera que carecen
de esa verdadera e íntima relación con
Jesús, por lo tanto, no sienten el incentivo
para diezmar.
Hay otros factores que también influyen
sobre el acto de diezmar. Recientemente,
en la Asociación de Iowa-
Missouri, se efectuó una elección
presidencial. De acuerdo a una fuente
de fiar, el comité de nombramiento
trató de reemplazar al presidente actual
con otro hombre mediante un voto
de 18 a 2. Don Schneider, el presidente
de la División Norteamericana,
en vez de permitir que la gente condujera
su propia elección, habló en contra
de la recomendación de la junta de
nombramiento, y el antiguo presidente
fue reelegido. La política se ha empezado
a destacar. El presidente reelegido
entonces despidió al evangelista de la
asociación, quien había dirigido el comité
de nombramiento. La política
controló las cosas en vez de la voz del
pueblo. A medida que estas cosas ocurren,
el diezmo será enviado a otros
lugares.
Un reporte reciente de parte de la
denomincación ha señalado que nuestras
escuelas se están apartando de la
filosofía de nuestra iglesia. Parte del
problema es achacado al hecho de que
los maestros reciben su entrenamiento
en instituciones que no son adventistas
del séptimo día, y de que estamos
empleando un número creciente de
maestros que no son adventistas. Se
estima que para el año 2010, el 28%
de la facultad y el 46% de los estudiantes
en las instituciones de educación
superior no serán adventistas.
El problema no es solamente una
falta de espiritualidad, como se afirma,
sino el fracaso del liderazgo en
tomar medidas para retornar esta iglesia
a sus creencias fundamentales.
Para decirlo de una manera sencilla,
los que pagan el diezmo fielmente nos
están diciendo: “Estoy cansado de la
manera en que los liberales están dirigiendo
nuestra iglesia.”
Concluyendo, recuerdo las palabras
de Joel: “Entre la entrada y el
altar, lloren los sacerdotes ministros
de Jehová, y digan: Ten piedad, oh
Jehová, de tu pueblo, y no entregues
al oprobio tu heredad, para que las
naciones se mofen de ella. ¿Por qué
han de decir entre los pueblos: Dónde
está su Dios?” Joel 2:17.
Note:
1 Véase el reporte titulado: “Less Tithe a ‘Deeply
Spiritual Problem’ Say Church Leaders,” Adventist
News Network, 28 de octubre del 2003.
http://www.adventist.org/news/data/2003/09/1067
364594/index.html.
Clark Floyd escribe desde Carolina
del Norte. Viaja a menudo como un
orador a favor de Hope International,
y sirve como un miembro de la junta
de directores.
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 3
Recogiendo la Cosecha
Autor: Clark Floyd
¿Está usted proclamando el último mensaje divino de la cosecha?
Dios quiere “que todos los hombres
sean salvos y vengan al conocimiento
de la verdad.” 1 Timoteo 2:4.
Pero la salvación siempre ha estadodo
condicionada a la disposición del
hombre de obedecer a Dios. Al hablar
de los israelitas a través del profeta
Isaías, Dios dice: “Si queréis y obedecéis,
comeréis el bien de la tierra; si
rehusáis y sois rebeldes, seréis consumidos
a espada; porque la boca de
Jehová lo ha dicho.” Isaías 1:19–20.
Dios, por medio de la historia bíblica,
ha hecho todo lo que está en su
poder para traer al hombre a una relación
salvadora con él. El argumento
divino ha sido: “¿Qué más se podía
haber hecho a mi viña, que yo no lo
haya hecho en ella? Isaías 5:4.
El plan de redención contempla
nuestro completo rescate del poder de
Satanás. Cristo separa siempre del
pecado al alma contrita. Vino para
destruir las obras del diablo, y ha
hecho provisión para que el Espíritu
Santo sea impartido a toda alma arrepentida,
para guardarla de pecar.” El
Deseado de Todas las Gentes, pág.
277.
Como los antediluvianos se alejaban
cada vez más del plan de Dios
para sus vidas, él buscó despertarlos
mediante Noé para que se dieran
cuenta de la dirección en que estaban
dirigiéndose. “Y vio Jehová que la
maldad de los hombres era mucha en
la tierra, y que todo designio de los
pensamientos del corazón de ellos era
de continuo el mal.” Génesis 6:5.
“Dios otorgó ricos y variados dones
a estos antediluvianos: pero los
usaron para glorificarse a sí mismos, y
los trocaron en maldición poniendo
sus afectos en ellos más bien que en
Aquel que se los había dado. Emplearon
el oro y la plata, las piedras preciosas
y las maderas selectas, en la
construcción de mansiones para sí y
trataron de superarse unos a otros en
el embellecimiento de sus moradas
con las más hábiles obras del ingenio
humano. Sólo procuraban satisfacer
los deseos de sus orgullosos corazones,
y se aturdían en escenas de placer
y perversidad. No deseando conservar
a Dios en su memoria, no tardaron en
negar su existencia. Adoraban a la
naturaleza en lugar de rendir culto al
Dios de la naturaleza. Glorificaban al
ingenio humano, adoraban las obras
de sus propias manos, y enseñaban a
sus hijos a postrarse ante imágenes
esculpidas.” Patriarcas y Profetas,
pág. 79.
“Noé, varón justo, era perfecto en
su conducta; con Dios caminó Noé.”
Génesis 6:9. Por consiguiente, Dios
escogío a Noé para llevar un mensaje
al mundo impío de esa época. Noé
había de construir un arca, y mientras
la estaba construyendo, había de proclamar
la destrucción del mundo mediante
un diluvio. Había de predicar
este mensaje por “ciento veinte años”
(Génesis 6:3), el primer período profético
en la Biblia.
“En medio de la corrupción reinante,
Matusalén, Noé y muchos más,
trabajaron para conservar el conocimiento
del verdadero Dios y para detener
la ola del mal. Ciento veinte
años antes del diluvio, el Señor, mediante
un santo ángel, comunicó a
Noé su propósito, y le ordenó que
construyese un arca. Mientras la construía,
había de predicar que Dios iba a
traer sobre la tierra un diluvio para
destruir a los impíos. Los que creyesen
en el mensaje, y se preparasen
para ese acontecimiento mediante el
arrepentimiento y la reforma, obtendrían
perdón y serían salvos.” Ibid.,
pág. 81.
Por consiguiente, Noé no debía solamente
proclamar el mensaje de Dios
de destrucción, sino que al mismo
tiempo debía buscar recoger a bordo
del arca a los que buscarían a Dios
para obtener salvación. Por esa razón,
Dios estableció un principio muy temprano
en la Biblia, el cual se encuentra
a lo largo de las Escrituras. Siempre
que hay un período profético
relacionado directamente con su pueblo,
él tiene un profeta que proclama
el comienzo de ese período de tiempo,
y al final, tiene un profeta que reúne al
pueblo de Dios para cumplir su propósito.
Noé fue, tanto el profeta para la
proclamación, como el profeta para la
cosecha en este primero y comparativamente
corto tiempo profético. Él
amonestó a la gente con respecto al
diluvio, pero también trató de recogerlos
a bordo del arca para que pudieran
salvarse de la destrucción que vendría.
En este primer período profético comparativamente
corto, Noé fue tanto el
profeta de la proclamación, como el
de la cosecha. Él amonestó a la gente
con respecto al diluvio, pero también
busco recogerlos a bordo del arca,
para que pudieran salvarse de la destrucción
que vendríal. “Así lo hizo
Noé; hizo conforme a todo lo que
4 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
Dios le mandó.” Génesis 6:22.
El segundo período profético relacionado
con el pueblo de Dios acontece
en Génesis, capítulo 15. El Señor
“le habló a Abram en una visión,”
mostrándole que tendría una descendencia
más numerosa de la que podría
contar. Dios entonces le informa a
Abram (el profeta de la proclamación),
véase Génesis 15:13) que su
pueblo moraría en tierra ajena por un
período de cuatrocientos años, pero
que después “saldrían con gran riqueza.”
Y Abram, cuyo nombre fue cambiado
por Dios a Abraham, “creyó a
Jehová, y le fue contado por justicia.”
Génesis 15:1, 13–14, 6.
Mientras este extraordinario tiempo
profético se acerca a su punto culminante,
Dios prepara el profeta que
usará para la reunión. “ Recuerden
que Moisés se fue al desierto y permaneció
allí por cuarenta años, y durante
ese tiempo descartó el yo, e hizo
lugar para que la presencia de Dios
pudiera estar con él.” The Ellen G.
White 1888 Materials, pág. 83. “Enclaustrado
dentro de los baluartes que
formaban las montañas, Moisés estaba
solo con Dios. Los magníficos templos
de Egipto ya no le impresionaban
con su falsedad y superstición. En la
solemne grandeza de las colinas sempiternas
percibía la majestad del Altísimo,
y por contraste, comprendía
cuán impotentes e insignificantes eran
los dioses de Egipto. Por doquiera
veía escrito el nombre del Creador.
Moisés parecía encontrarse ante su
presencia, eclipsado por su poder. Allí
fueron barridos su orgullo y su confianza
propia. En la austera sencillez
de su vida del desierto, desaparecieron
los resultados de la comodidad y el
lujo de Egipto. Moisés llegó a ser paciente,
reverente y humilde, ‘muy
manso, más que todos los hombres
que había sobre la tierra.’ (Números
12:3), y sin embargo, era fuerte en su
fe en el poderoso Dios de Jacob.” Patriarcas
y Profetas, pág. 255.
Mientras Moisés apacentaba los
rebaños de su suegro Jetro, el ángel
del Señor se le reveló desde una zarza
ardiendo. Se le pidió que reuniera a
“los hijos de Israel y los sacara de
Egipto.” Bien he visto la aflicción de
mi pueblo que está en Egipto, y he
oído el clamor que le arrancan sus
opresores; pues he conocido sus angustias,
y he descendido para librarlos
de mano de los egipcios, y sacarlos de
aquella tierra a una tierra buena y ancha,
a tierra que fluye leche y
miel....Ven, por tanto, ahora, y te enviaré
a Faraón, para que saques de
Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.”
Éxodo 3:1, 7–8, 10. “Y pasados
los cuatrocientos treinta años, en el
mismo día todos los ejércitos de Jehová
salieron de la tierra de Egipto.”
Éxodo 12:41.
Nuevamente puede verse el principio
bíblico: Abrahám el profeta de la
proclamación, aparece al principio del
período profético, mientras que Moisés,
el profeta del recogimiento, aparece
al final. Desde el comienzo de la
existencia de Israel como nación, el
pueblo fue esparcido a menudo como
consecuencia de su desobediencia a
Dios. Observe la poderosa amonestación
que se le dio a los israelitas después
de su partida de Egipto.
“Pero acontecerá , si no oyes la
voz de Jehová tu Dios, para procurar
cumplir todos sus mandamientos y sus
estatutos que yo te intimo hoy, que
vendrán sobre ti todas estas maldiciones,
y te alcanzarán. . . . Y Jehová te
esparcirá por todos los pueblos, desde
un extremo de la tierra hasta el otro
extremo.” Deuteronomio 28:15, 64.
Pero cuando los israelitas se arrepentían
y volvían al Señor en obediencia
de corazón a todo lo que él les mandaba,
él los recogía de nuevo como su
pueblo. Véase Deuteronomio 30:1–3.
Cuando los israelitas se
arrepentían y volvían al
Señor en obediencia de
corazón a todo lo que él
les mandaba, él los recogía
de nuevo como su
pueblo.
En el libro de Jeremías, el profeta
anunció a los israelitas que tendrían
un cautiverio de setenta años en Babilonia.
Véase Jeremías 29:10. Este es el
tercer período de tiempo que afectaba
al pueblo de Dios. “Cuando los corazones
de los hombres estén enternecidos
y subyugados por la influencia
constreñidora del Espíritu Santo, escucharán
los consejos; pero cuando se
desvían de la amonestación al punto
de endurecer su corazón, el Señor
permite que los conduzcan otras influencias.
Al rehusar la verdad, aceptan
la mentira, que resulta en una
trampa para destruirlos.
Dios había suplicado a los de Judá
que no le provocasen a ira, pero no le
habían escuchado. Finalmente pronunció
la sentencia contra ellos. Iban
a ser llevados cautivos a Babilonia.”
Profetas y Reyes, pág. 313. Pero hubo
también promesas de liberación, “como
la música más dulce, estas promesas
de liberación caían en oídos de
aquellos que eran firmes en su adoración
de Jehová-” Ibid., pág. 315.
Aparentemente, Daniel, quien era
un ferviente estudiante de la Biblia, se
refiere a este período de tiempo en
Daniel capítulo 9, mientras busca mediante
la oración y la súplica que su
pueblo sea liberado del cautiverio, de
acuerdo a la profecía de este período
profético. “Dios usó la manera en que
Daniel fue librado del foso de los leones
para crear una impresión favorable
en el espíritu de Ciro el Grande.
Las magníficas cualidades del varón
de Dios como estadista previsor indujeron
al gobernante persa a manifestarle
gran respeto y a honrar su juicio.
Y ahora, precisamente en el
tiempo en que Dios había dicho que
haría reedificar su templo de Jerusalén,
movió a Ciro como agente suyo
para que discerniera las profecías concernientes
a él mismo, bien conocidas
por Daniel, y le indujo a conceder su
libertad al pueblo judío.” Profetas y
Reyes, pág. 408.
En los libros de Esdras y Nehemías
vemos el comienzo del recogimiento
del pueblo de Dios. “En el primer año
de Ciro, rey de Persia, para que se
cumpliese la palabra de Jehová por
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 5
boca de Jeremías, movió Jehová el
espíritu de ciro, rey de Persia, el cual
hizo pregonar de palabra y también
por escrito por todo su reino, diciendo:
. . . Quien de entre vosotros pertenezca
a su pueblo, sea Dios con él, y
suba a Jerusalén.” Esdras 1:1, 3. Y
nótese que en Nehemías 1:8–9, las
referencias al esparcimiento y las
promesas del recogimiento se encuentran
en Deuteronomio 28: “Acuérdate
ahora de la palabra que diste a Moisés
tu siervo, diciendo: Si sois infieles, yo
os dispersaré por los pueblos; pero si
os volvéis a mí, y guardáis mis mandamientos,
y los ponéis por obra, aunque
vuestra dispersión llegue hasta el
extremo de los cielos, de allí os recogeré,
y os traeré al lugar que escogí
para hacer habitar allí mi nombre.”
Jeremías es el profeta de la proclamación,
mientras que Daniel es el primer
profeta del recogimiento.
Daniel también sirve como un profeta
proclamador en Daniel 9:24–27,
donde se expone la profecía del Mesías,
como también la del tiempo de
gracia de los judíos como pueblo de
Dios. Cuatrocientos noventa años se
le dan a su pueblo “para concluir el
pecado, . . . y ungir al Santo de los
santos.” Durante ese tiempo el Mesías
vendría y entonces haría “cesar el sacrificio
y la ofrenda” mediante su
propia muerte en la cruz. (Véase el
diagrama).
En el tiempo exacto Jesús vino para
comenzar su ministerio de recoger
a su pueblo. En realidad, Juan el Bautista
inicia el proceso de recogimiento
mediante su mensaje de arrepentimiento
y la declaración: “el reino de
los cielos se ha acercado.” Mateo 3:1–
3.
En el tiempo exacto Jesús
vino para comenzar su ministerio
de recoger a su
pueblo.
Pero nótese la declaración del Señor
en Mateo 23:37: “¡Jerusalén, Jerusalén,
que matas a los profetas y apedreas
a los que son enviados a tí!
¡Cuántas veces quise juntar [recoger]
tus hijos, como la gallina junta sus
pollos debajo de sus alas, y no quisiste!
Y en Juan 12:32, Jesús dice: “Y
yo, si fuere levantado de la tierra, a
todos atraeré [recogeré] a mí mismo.
Aquí Jesús es el profeta del recogimiento.
En 1844 otro período de tiempo
tuvo su cumplimiento. Daniel había
profetizado este importante período de
tiempo de los 2300 días. “Y él me
dijo: Hasta dos mil trescientos días de
tarde y mañana; y el Santuario será
purificado.” Daniel 8:14. El objetivo
de esto era el comienzo de un nuevo
ministerio de Jesús en el lugar santísimo
del santuario celestial––el juicio
del pueblo de Dios, un evento muy
importante y solemne. Véase Daniel
7:13. En ese tiempo los mensajes de
los tres ángeles de Apocalipsis 14
iban a ser proclamados, trayendo un
reavivamiento del interés en el Evangelio
y la segunda venida de Jesús.
Este reavivamiento de la piedad primitiva
se vería en todas partes del
mundo.
“Los que vivan en la tierra cuando
cese la intercesión de Cristo en el santuario
celestial deberán estar en pie en
la presencia del Dios santo sin mediador.
Sus vestiduras deberán estar sin
mácula; sus caracteres, purificados de
todo pecado por la sangre de la aspersión.
Por la gracia de Dios y sus propios
y diligentes esfuerzos deberán ser
vencedores en la lucha con el mal.
Mientras se prosigue el juicio investigador
en el cielo, mientras que los
pecados de los creyentes arrepentidos
son quitados del santuario, debe llevarse
a cabo una obra especial de purificación,
de liberación del pecado,
entre el pueblo de Dios en la tierra.
Esta obra está presentada con mayor
claridad en los mensajes del capítulo
6 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
14 del Apocalipsis.
“Cuando esta obra haya quedado
consumada, los discípulos de Cristo
estarán listos para su venida.” El Conflicto
de los Siglos, pág. 478.
De acuerdo con su principio de
usar un profeta que hiciera la proclamación
al comienzo de un período de
tiempo, y que éste fuera seguido al
final por otro profeta que preparara la
cosecha para ser recogida, Dios llamó
a Elena de White para que reuniera a
su pueblo para esta gran declaración
de la verdad antes de la venida de Jesús,
de manera que todos los que quisieran
pudieran ser salvos. “Porque no
hará nada el Señor Jehová, sin que
revele su secreto a sus siervos los profetas.”
Amós 3:7. Y Satanás busca
impedir esta cosecha tratando de eliminar
al profeta de la cosecha, porque
él sabe que “sin profecía el pueblo
será disipado.” Proverbios 29:18.
“Precisamente, el último engaño
de Satanás se hará para que no tenga
efecto el testimonio del Espíritu de
Dios. . . . Satanás trabajará hábilmente.
. . para perturbar la confianza del
pueblo remanente de Dios en el testimonio
verdadero. . . . La obra de Satanás
será perturbar la fe de las iglesias
en ellos.” Mensajes Selectos,
tomo 1, págs. 54, 55.
“Muchos están yendo en dirección
contraria a la luz que Dios ha dado a
su pueblo, porque no leen los libros
que contienen la luz y el conocimiento
a través de las amonestaciones, advertencias
y reprensiones.” Testimonies,
tomo 4, pág. 391. Sin un profeta que
dé las instrucciones que son tan necesarias
en estos últimos días, el pueblo
de Dios tropezará y se desviará en una
dirección y luego hacia otra con todos
los vientos de doctrina que soplan a
nuestro alrededor. Debemos reconocer
al profeta de Dios y prestar atención
con diligencia a las amonestaciones
que tiene para nosotros.
Viene un tiempo cuando “se mostrará
la señal del Hijo del Hombre en
el cielo; y entonces lamentarán todas
las tribus de la tierra, y verán al Hijo
del Hombre que vendrá sobre las nubes
del cielo, con gran poder y gloria.
Y enviará sus ángeles con gran voz de
trompeta, y juntarán a sus elegidos de
los cuatro vientos, de un cabo del cielo
hasta el otro.” Mateo 24:30–31.
Que Dios nos ayude a ser reunidos
y a vivir de toda palabra de instrucción,
amonestación y aliento que él
nos ha hablado, para que cuando los
ángeles del cielo aparezcan podamos
estar entre la multitud de redimidos
que ellos juntarán y vivir con Jesús
para siempre.
Poniéndose en la Brecha
Autir: Anónimo
Si Dios busca a alguien que se ponga en la brecha delante de él, ¿lo encontrará a Ud.?
Durante el tiempo del profeta Ezequiel,
los hijos de Israel habían caído
en una profunda apostasía. Dios había
enviado un mensajero tras otro para
hacerlos regresar al conocimiento de
él. En el capítulo 22 de Ezequiel, se
profetizó la destrucción de Jerusalem,
y en el versículo 30, Dios dijo: “Y
busqué entre ellos algún hombre que
reconstruyera el muro y que se pusiese
en la brecha delante de mí, a favor
de la tierra, para que yo no la destruyese;
y no lo hallé.”
En el contexto del gran conflicto
entre Dios y Satanás, hay una brecha
o separación, entre los seres humanos
caídos y pecadores y Dios. El Señor
desea ayudarlos, pero sus poderes están
limitados, porque ellos han escogido
rebelarse en contra de él. Si alguien
del pueblo de Dios intercede en
favor de uno que se ha apartado, Dios
puede obrar por esa persona en formas
que de otra manera hubiera sido imposible.
¿Por qué es tan importante en este
tiempo que los hombres y las mujeres
se paren en la brecha? En Apocalipsis
14:9–11, leemos la proclamación del
tercer ángel: “Y el tercer ángel los
siguió, diciendo en alta voz: Si alguno
adora a la bestia y a su imagen, y toma
la señal en su frente, o en su mano,
éste también beberá del vino de la ira
de Dios, el cual está echado puro en el
cáliz de su ira; y será atormentado con
fuego y azufre delante de los santos
ángeles, y delante del Cordero. Y el
humo del tormento de ellos sube para
siempre jamás. Y los que adoran a la
bestia y a su imagen, no tienen reposo
día ni noche, ni cualquiera que tomare
la señal de su nombre.”
Estamos viviendo en tiempos solemnes.
Hombres y mujeres están
ahora mismo tomando decisiones que
decidirán su destino eterno. Muchos
no se dan cuenta de que están dirigiéndose
hacia la muerte eterna. Ellos
necesitan que nosotros nos paremos
en la brecha para interceder por ellos
y ayudarlos a que se aparten de los
placeres pecaminosos hacia una vida
en Cristo.
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 7
“Dios lo envió a mi casa”
Una experiencia que tuve cuando
era un adolescente me causó una profunda
impresión acerca de este punto.
Tenía dieciseis años y pasé el verano
colportando por primera vez, lo cual
encontré que era muy difícil. Muchas
veces sentí el deseo de abandonarlo,
pero mi padre me había dicho: “Cuando
comienzas algo, termínalo. Y
cuando haces algo, hazlo bien..” De
manera que continué haciéndolo día
tras día.
Un día llamé a la puerta de una señora
quien me invitó a entrar. Ella
compró Peace Above the Storm1, [una
versión de El Camino a Cristo en inglés.]
God’s Answers2, y varios otros
libros. Entonces oré con ella, y cuando
acabé noté que había lágrimas en
sus ojos.
Ella me dijo: “Jonathan, Dios te
envió a mi casa.”
Le dije: “Sí, y Dios me envía a cada
hogar todos los días.”
Ella dijo: “No, no, Dios te envió a
mi casa hoy. He estado luchando con
mis pecados y con el desaliento. Por
meses, he estado orando: ‘Dios envíame
a alguien.’ Esta mañana estaba
clamando a Dios, y le dije: ‘Dios, si tú
no envías a alguien hoy, me estoy
apartando de tí.’ Y tú tocaste a mi
puerta esta noche.”
Yo solamente tenía dieciseis años,
y todavía estaba haciendo tonterías,
pero recuerdo que al salir de su casa, y
contemplar el cielo lleno de estrellas,
por primera vez en mi vida sentí la
proximidad de Dios. Desde entonces,
cuando he recordado esa experiencia
he sentido en mi mente la impresión
de cuán importante es pararse en la
brecha. Esto puede significar para alguien
la diferencia entre la vida eterna
o la muerte eterna para alguien.
1 White, Elena G. de, Peace Above the Storm:
Freedom from Worry, Guilt, and Fear, (Reimpresión
de Steps to Christ), Family Heritage Books,
Thomaston, GA, 1994.
2 God’s Answers to Your Questions: A Quick Reference
to Bible Topics, Abridged from Bible Readings
for the Home, Review and Herald Publishing
Association, Hagerstown, MD, 1989.
Cuatro Principios
¿Cómo hemos de pararnos en la
brecha? Me gustaría compartir con
ustedes cuatro principios importantes
que los ayudarán a estar listos para
pararse en la brecha. Los primeros dos
están ilustrados por la historia de la
mujer cananea que intercedió con
Cristo en favor de su hija que estaba
poseída por un demonio. Observemos
cuidadosamente el relato bíblico. . “Y
saliendo Jesús de allí, se fue a las partes
de Tiro y de Sidón. Y he aquí una
mujer cananea, que había salido de
aquellos términos, clamaba diciéndole:
Señor, Hijo de David, ten misericordia
de mí, mi hija es malamente
atormentada del demonio. Mas él no
le respondió palabra. Entonces llegando
sus discípulos, le rogaron, diciendo:
Despáchala, pues da voces tras
nosotros. Y él respondiendo, dijo: No
soy enviado sino a las ovejas perdidas
de la casa de Israel. Entonces ella vino,
y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.
Y respondiendo él, dijo: No es
bien tomar el pan de los hijos, y
echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí,
Señor, mas los perrillos comen de las
migajas que caen de la mesa de sus
señores. Entonces respondiendo Jesús,
dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea
hecho contigo como quieres. Y fue
sana su hija desde aquella hora.” Mateo
15:21–28.
1. Entregar completamente el yo
Si desea pararse en la brecha entre
Dios y la gente, debe estar dispuesto a
abandonar sus planes, sus ideales, y
aun sus derechos para que un alma
pueda ser salva.
Estoy seguro de que cuando esta
mujer se casó, ella había planeado
tener una familia perfecta, sin embargo,
cuando su hija fue poseída por un
espíritu malo, estuvo dispuesta a renunciar
a todos sus planes y a dedicar
todas sus energías a encontrar sanidad
para ella. Jesús, probando su fe, le
dijo: “No es bien tomar el pan de los
hijos, y echarlo a los perrillos.” Jesús
trató a esta mujer como la hubieran
tratado los judíos, deseando que sus
discípulos vieran el contraste entre
esa, y la manera compasiva que él
deseaba que ellos tuvieran al tratar
con los que estaban en necesidad. Esta
mujer no se desanimó por las palabras
de Cristo. Estaba dispuesta aun a ceder
sus derechos como ser humano,
con tal de encontrar sanidad para su
hija. Ella había renunciado completamente
a su interés personal. (Véase El
Deseado de Todas las Gentes, págs.
365–366.)
Para la mayoría de nosotros este
grado de renuncia es muy difícil. Algunas
veces estamos dispuestos a renunciar
a nuestras necesidades para
ayudar a suplir las de otros, pero si
alguien trata de despojarnos de nuestros
derechos, cuán a menudo nos
apresuramos a tomar represalias, estamos
listos para defendernos del insulto
y el abuso.
Algunas veces estamos
dispuestos a renunciar a
nuestras necesidades para
ayudar a suplir las de
otros, pero si alguien trata
de despojarnos de nuestros
derechos, cuán a menudo
nos apresuramos a
tomar represalias.
Recientemente estaba colportando
con una hermana en Cristo llamada
Dora. Estábamos tocando puertas,
pidiéndole a la gente que donara para
ayudarnos a continuar la obra. Un
hombre, quien obviamente tenía dinero,
nos dijo rudamente: “Escuchen,
deseo comprar un juguete para mi niño,
y éste cuesta cuarenta y cinco dólaes.
Si les doy un dólar, tendré un
dólar menos para comprar algo para
mi hijo, así que por favor váyanse.”
Pude ver que Dora sentía el deseo de
argumentar con él, de manera que tocándole
el codo le dije: “Dora, dejémoslo
tranquilo.” Le dijimos: “Que
tenga un buen día.” Le dimos una revista
y continuamos con nuestro col8
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
portaje.
Cuando tocamos a la última puerta
esa noche, pude escuchar a un hombre
paseándose de acá para allá en la acera.
Era el mismo hombre. El Señor
había tocado su corazón. Nos dijo
cuánto sentía el habernos tratado como
a perros, y nos dio una donación
para nuestra obra.
Ese es un ejemplo de lo que puede
ocurrir cuando renunciamos a nuestro
interés personal y aun a nuestros derechos
de ser tratados como seres humanos,
para que un alma pueda ser
salvada. Tengo la esperanza de que
cuando él lea la revista, y recuerde el
amor manifestado por las personas
que se la dieron, sea llevado al conocimiento
de la verdad.
2. Identifíquese con la gente
“Y he aquí una mujer cananea, que
había salido de aquellos términos,
clamaba diciéndole: Señor, Hijo de
David, ten misericordia de mí.”
Si deseamos pararnos en la brecha
debemos identificarnos con los pecadores.
Esta mujer no tenía necesidad
de un milagro para ella, era su hija la
que estaba poseída por un demonio.
Sin embargo, se identificó con la necesidad
de su hija, de la misma manera
que Nehemías se lamentó por los
pecados de Israel diciendo: “Confieso
los pecados de los hijos de Israel que
hemos contra ti cometido.” Véase Nehemías
1:5–6.
Cuando vemos la pecaminosidad
en el mundo y la apostasía en la iglesia,
es fácil decir: “Señor, ten misericordia
de sus pecados. Sálvalos de sus
locuras.” Mientras nos separemos
llamándoles pecadores (aunque están
pecando) y diciendo que están rebajando
las normas (aunque están rebajando
las normas), no tendremos poder
en nuestro ministerio. He
experimentado eso en mi propia vida,
y he visto que hay poder cuando usted
se identifica con el pecador.
Mucha gente es afligida por el diablo.
Están luchando con pecados,
exactamente como lo estamos usted y
yo, y aunque podemos comprender
mucho más de la verdad, eso no nos
hace más justos que ellos. Necesitamos
a Cristo al igual que ellos, de
manera que necesitamos asociarnos
con ellos, intercediendo ante Dios por
ellos y por nosotros, y entonces Dios
contestará nuestras oraciones.
3. Enseñe al pueblo de Dios pacientemente
“Entonces dijo todo el pueblo a
Samuel: Ruega por tus siervos a Jehová
tu Dios, que no muramos; porque a
todos nuestros pecados hemos añadido
este mal de pedir rey para nosotros.
. . . Así que, lejos sea de mí que peque
yo contra Jehová cesando de rogar por
vosotros; antes yo os enseñaré por el
camino bueno y derecho.” 1 Samuel
12:19, 23.
Cuando salimos a ayudar a la gente,
no es suficiente que hagamos una
entrega completa y nos identifiquemos
con sus necesidades; hemos sido
llamados a enseñarles el camino de la
vida. Esta tarea requiere paciencia,
porque aunque usted presente la verdad
de la Biblia y el espíritu de profecía,
puede tomarse años antes de que
vea que la gente toma una decisión en
favor de la verdad.
Trabajo con jóvenes, y algunas veces
veo algún cambio, y entonces un
mes o un día más tarde vuelven a cometer
locuras. Oro, “Señor, hubo un
cambio tan grande. ¿Qué pasó?” Y
entonces Dios dice: “¿ Recuerdas
cuán pacientemente laboré por tí, aun
cuando te apartastes de mí?” Y luego
oro: “Señor, dame la gracia de mantener
siempre en mente tu ideal, sin rebajar
nunca mis normas. Sin embargo,
no permitas que me separe de la gente
como algunos lo han hecho. Ayúdame
a pararme fielmente en la brecha.”
4. Esté listo para permanecer firme
hasta la muerte
Podemos aprender muchas lecciones
de la vida de Moisés y del sacrificio
que él hizo por los hijos de Israel
mientras viajaban hacia la tierra prometida.
Dios obró milagrosamente por
su liberación una y otra vez, desde
dividir el Mar Rojo hasta el maná que
caía cada mañana. Sin embargo, el
pueblo caía constantemente en apostasía
y se rebelaban abiertamente en
contra de Dios y de los líderes que él
había escogido.
En Números 16:21 Dios le dijo a
Moisés y a Aarón que iba a destruir la
congregación a causa de su persistente
rebelión. Él dijo: “Apartaos de entre
esta congregación, y consumirlos he
en un momento.”
Entonces Moisés y Aarón se echaron
sobre sus rostros e intercedieron
por el pueblo y fueron preservados.
“El día siguiente toda la congregación
de los hijos de Israel murmuró
contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros
habéis muerto al pueblo de Jehová.
Y aconteció que, como se juntó
la congregación contra Moisés y Aarón,
miraron hacia el tabernáculo del
testimonio, y he aquí la nube lo había
cubierto, y apareció la gloria de Jehová.
Y vinieron Moisés y Aarón delante
del tabernáculo del testimonio. Y
Jehová habló a Moisés diciendo:
Apartaos de en medio de esta congregación,
y consumirélos en un momento.
Y ellos se echaron sobre sus rostros.
“Y dijo Moisés a Aarón: Toma el
incensario, y pon en él fuego del altar,
y sobre él pon perfume, y ve presto a
la congregación, y haz expiación por
ellos; porque el furor ha salido de delante
de la faz de Jehová; la mortandad
ha comenzado. Entonces tomó
Aarón el incensario, como Moisés
dijo, y corrió en medio de la congregación.
. . . Y púsose entre los muertos
y los vivos, y cesó la mortandad.”
Números 16:41–48.
De nuevo Moisés y Aarón rogaron
al Señor, parándose en la brecha entre
los muertos y los vivos. Después que
14,700 fueron destruídos por la mortandad
proveniente del Señor, la destrucción
cesó.
Anteriormente, cuando los doce
espías regresaron de Canaán y diez de
ellos dieron un informe negativo, el
pueblo se llenó de ira en contra de
Moisés y los espías fieles. “Entonces
toda la multitud habló de apedrearlos
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 9
con piedras. Mas la gloria de Jehová
se mostró en el tabernáculo del testimonio
a todos los hijos de Israel. Y
Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo
me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta
cuándo no me ha de creer con todas
las señales que he hecho en medio de
ellos? Yo le heriré de mortandad, y lo
destruiré, y a ti te pondré sobre gente
grande y más fuerte que ellos.” Números
14:10–12.
¿Estaba Dios hablando en serio
cuando habló de destruir a los israelitas?
Por supuesto. ¿Por qué entonces
no fueron destruídos completamente?
El Salmo 106:21–23 nos dice: “Olvidaron
al Dios de su salud, que había
hecho grandezas en Egipto, maravillas
en la tierra de Cam, cosas formidables
sobre el Mar Rojo. Y trató de destruirlos,
a no haberse puesto Moisés su
elegido al portillo delante de él, a fin
de apartar su ira, para que no los destruyese.”
Moisés sabía que Dios estaba
hablando en serio. Él sabía que si se
echaba a un lado el pueblo sería destruído.
Sin embargo, estuvo dispuesto
a arriesgar su vida eterna en un último
esfuerzo por salvar a ese pueblo rebelde
y que pecaba abiertamente. Le
suplicó al Señor diciendo: “Que perdones
ahora su pecado, y si no, ráeme
ahora de tu libro que has escrito.”
Éxodo 32:32.
Estamos viviendo en un tiempo
cuando mucha gente ha olvidado a
Dios. El Señor lo está llamando a usted
para que se ponga en la brecha
entre él y la humanidad perdida. No
importa cuál pueda ser su título, o en
cuál clase de ministerio usted sea llamado
a servir, recuerde que si no se
para en la brecha, muchos se perderán.
Para poder hacerlo, todos sus intereses
personales deben ser rendidos
a Jesucristo. Usted debe estar dispuesto
a identificarse con los pecadores y
tomar el tiempo para enseñarles pacientemente.
Y por último, Dios lo
está llamando para que se pare en la
brecha aun si tiene que enfrentar la
muerte.
No importa cuál pueda ser
su título, o en cuál clase de
ministerio usted sea llamado
a servir, recuerde que si
no se para en la brecha,
muchos se perderán.
¿Deberá el Señor decir hoy acerca
de nosotros: “Y busqué entre ellos
algún hombre que reconstruyera el
muro y que se pusiese en la brecha
delante de mí, a favor de la tierra, para
que yo no la destruyese; y no lo hallé?
Dios está buscando hoy hombres y
mujeres que sepan lo que significa
hundirse en las profundidades del pecado
y ser rescatados por el amor de
Cristo. Dios necesita hombres y mujeres
que quieran interceder por los pecadores,
suplicando como lo hizo
Moisés por el rebelde Israel, diciendo:
“Si vas a destruirlos, destrúyeme a mí
en su lugar.”
¿Responderá usted al llamado de
Dios?
El joven que escribió este artículo está
actualmente empleado como jefe de colportaje
en una región de Norteamérica.
Notas de Pie de Página:
“El Ecándalo de un Libro,” Parte 3
Las Increíbles Realidades, Parte 1
Autor: Ralph Larson
La historia de un libro escandaloso que dividió la historia de nuestra en dos eras diferentes.
Cuando llegué a las Filipinas encontré
que las enseñanzas evangelísticas
y la predicación eran lo que yo
había esperado y mucho más. Dos
veces ví a más de quinientas personas
responder a la invitación para convertirse
en miembros de la iglesia adventista
del séptimo día. En cuatro años el
total era mucho más de dos mil. Esas
eran las buenas noticias.
Pero también habían algunas malas
noticias. Cuando dejé la iglesia de
Campus Hill en Loma Linda, creí que
estaba alejándome de las tensiones y
controversias que eran tan molestas
allí. Pero encontré que éstas habían
llegado antes de mí a las Filipinas. El
abominable libro, Questions On Doctrine,
estaba haciendo su funesta obra
en el Lejano Oriente como también en
los Estados Unidos. Miembros de
iglesia estaban implorando ayuda de
los ministros del seminario, y ellos
estaban apelando a mí. Pero había
alguna luz al final del túnel. Los fideicomisarios
de Elena de White en
Washington, D. C. habían decidido
10 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
establecer “depósitos” de los escritos
de Elena de White en diferentes partes
del mundo. Usando el sistema de micro–
film pudieron hacer que esos depósitos
fueran casi completos, conteniendo
la mayoría de sus artículos
publicados en revistas, como también
sus libros y todas las revistas y periódicos
que nuestra iglesia había publicado
a través de los años.
Uno de esos depósitos estaba ahí
mismo en la biblioteca del seminario,
y mi esposa tenía una copia de la llave
de la biblioteca.
De manera que parecía que ya se
había decidido cuál sería mi labor. En
ese depósito se encontraba toda la información
que sería necesaria para
determinar de una vez para siempre
las dos preguntas que eran la causa de
todas nuestras controversias: 1) ¿Es
verdad que los cristianos no pueden ni
necesitan dejar de pecar? 2) )¿Qué
creía nuestra iglesia acerca de esas
cosas?
Pero alguien tenía que hacer la
cuidadosa investigación que se necesitaba
para recopilar esa información.
Comencé entrando en la biblioteca del
seminario a las cuatro de la mañana
cada día, y antes del desayuno ya
había hecho tres horas de investigación.
Era una labor ardua, pero los
resultados eran emocionantes. Nuestros
pioneros, incluyendo a Elena de
White, le habían prestado mucha más
atención a esos asuntos de lo que
había supuesto.
En lo referente a la naturaleza
humana de Cristo, habían escrito y
publicado, durante los años 1852–
1952, mil doscientas declaraciones
diciendo que su naturaleza humana
era caída como la nuestra, y no como
la de Adán antes de la caída. Cuatrocientas
de esas declaraciones provenían
de Elena de White. Por supuesto,
ellos tuvieron mucho cuidado al escribir
que en esa naturaleza humana caída
él nunca había pecado.
Estaba admirado y emocionado.
No había esperado encontrar una riqueza
tal de información. En lo concerniente
a la segunda pregunta, si es
verdad, como decían los calvinistas
entre nosotros que los cristianos no
pueden y no necesitan dejar de pecar,
la evidencia en contra de esto era como
una avalancha. Declaraciones de
que los cristianos pueden, por el poder
de Dios, dejar de pecar, ascienden a
millares durante el mismo período.
Entonces, ¿cómo se produjeron la
confusion actual y el desacuerdo? Toda
la evidencia estaba allí, en las publicaciones
de la iglesia. Se habían
producido durante la preparación y
publicación del libro Questions On
Doctrine, el libro que había sido preparado
a través de métodos asombrosamente
faltos de escrúpulo.
El primer acto inescrupuloso que
podemos categóricamente identificar
ocurrió en el año 1946. (Hemos tomado
nota de las falsedades de Desmond
Ford, pero eso ocurrió mucho más
tarde.) En el año 1915, nuestra iglesia
había publicado un libro titulado Las
Hermosas Enseñanzas de la Biblia.
Éste libro había sido muy bien recibido
y se vendieron grandes cantidades.
En sus páginas 143–144, está impresa
la declaración acerca de la naturaleza
humana de Cristo:
“¿Cuán plenamente participó Cristo
de nuestra naturaleza humana? ‘Por
lo cual debía ser en todo semejante a
sus hermanos para venir a ser misericordioso
y fiel sumo sacerdote en lo
que a Dios se refiere, para expiar los
pecados del pueblo.’ Hebreos 2:17.
Nota.––En su humanidad Cristo participó
de nuestra naturaleza caída y pecadora.
Si no, entonces él ‘no era semejante
a sus hermanos,’ ‘no fue
tentado en todo punto como nosotros’
(Hebreos 4:15), no venció como nosotros
tenemos que vencer, y por consiguiente,
no es el Salvador perfecto y
completo que el hombre necesita y
que debe tener para ser salvo. La idea
de que Cristo nació de una madre inmaculada
y sin pecado, que no heredó
tendencias al pecado, y por esta razón
no pecó, lo remueve del terreno de un
mundo caído, y del lugar preciso donde
se necesita ayuda. En su parte
humana, Cristo heredó precisamente
lo que cada hijo de Adán hereda––una
naturaleza pecaminosa. En su parte
divina, desde su misma concepción,
fue engendrado y nacido del Espíritu.
“Esto fue hecho para colocar a la
humanidad en un terreno ventajoso, y
para demostrar que de la misma manera
todo el que es ‘nacido del Espíritu’
puede obtener victorias semejantes
sobre el pecado en su propia carne
pecaminosa. Así, cada quien ha de
vencer como Cristo venció. Apocalipsis
3:21. Sin este nacimiento no puede
haber victoria sobre la tentación, y
ninguna salvación del pecado. Juan
3:3–7.” 1 (Énfasis en el original.)
En la revista Ministry de septiembre
de 1956, esas palabras aparecen en
un editorial:
“Hace muchos años apareció una
declaración en Las Hermosas Enseñanzas
de la Biblia (edición de 1915)
que declaraba que Cristo vino ‘en carne
pecaminosa.’ Es muy difícil saber
cómo pudo esta expresión introducirse
en el libro. Ha sido citada muchas veces
por críticos alrededor de todo el
mundo, como siendo característica de
la Cristología Adventista. Pero cuando
ese libro fue revisado en 1946, esa
expresión fue eliminada, ya que fue
reconocida como estando fuera de
armonía con nuestra verdadera posición.”
2
Examine nuevamente la declaración
de Las Hermosas Enseñanzas (en
el párrafo anterior) y entonces decida.
¿Deberíamos reir o deberíamos llorar?
Aunque las palabras “introducidas en
el libro” puedan darnos deseos de reir,
cuando examinamos la enormidad del
engaño que se introdujo a causa de
esta eliminación en Las Hermosas
Enseñanzas, el engaño que rindió todo
su fruto en Questions On Doctrine,
nos sentimos más bien con deseos de
llorar.
Aunque las palabras “introducidas
en el libro” puedan
darnos deseos de reir,
cuando examinamos la
enormidad del engaño . . .
nos sentimos más bien con
deseos de llorar.
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 11
Observe que esta no es una “expresión.”
Es una declaración razonada de
casi una página de largo. Y está definitivamente
en “armonía con nuestra
verdadera posición.” Elena de White
murió en el 1915. Todas sus cuatrocientas
declaraciones acerca de que
Cristo había venido en la naturaleza
caída (carne pecaminosa) del hombre
habían sido publicadas mucho antes
de 1946. Y la mayoría de las ochocientas
declaraciones con respecto a la
misma verdad que habían sido escritas
por líderes de nuestra iglesia, habían
sido publicadas antes de 1946. Y toda
esta evidencia se encontraba precisamente
allí en nuestras oficinas generales
de Washington, donde estaba
siendo publicada la revista Ministry.
Y todavía había algo más. Los
fragmentos cuidadosamente seleccionados
de porciones de los escritos de
Elena de White que habían sido compilados
para el Apédice B de Questions
on Doctrine, fueron publicados
por primera vez en esta edición de
Ministry en las páginas 17 a 25 con
títulos ligeramente diferentes. El editorial
mencionado anteriormente recomendaba
esta sección “como un
reportaje muy completo sobre este
tema, igual al que puede encontrarse
en los escritos de Elena de White. . . .
Hasta donde hemos podido descubrir,
esta compilación describe completamente
la manera de pensar de la mensajera
del Señor sobre este asunto. Se
han encontrado algunas otras declaraciones,
pero esas son repeticiones o
simples variaciones verbales, y no
agregan ninguna idea nueva.” 3 (Todo
énfasis ha sido suplido.) Uno de los
títulos en esta compilación declara:
“Tomó la Naturaleza sin Pecado de
Adán antes de la Caída” 4
Algunos de esos fragmentos fueron
tomados de los mismos artículos en
los cuales ella había escrito que Cristo
había venido en la naturaleza caída
del hombre, y por causa de eso podemos
y debemos participar de su naturaleza
divina y dejar de pecar.
In an editorial of this same issue of
Ministry we read:
En un editorial del mismo ejemplar
de Ministry, leemos:
“Una lectura apresurada de dos o
tres declaraciones del Deseado de Todas
las Gentes, sin el equilibrio repetido
de las declaraciones que se encuentran
en tantos otros lugares, ha
guiado a muchos a la conclusión de
que nuestra posición oficial es que
Cristo, durante su encarnación, participó
de nuestra naturaleza carnal y
corrupta, y por consiguiente no era
diferente de otro ser humano.” 5 (El
énfasis es mío.)
Tenemos dos problemas con esto.
Primero: El número de las declaraciones
de Elena de White en El Deseado
de Todas las Gentes no son “dos o
tres”. Son seis. Véanse las páginas
17, 6 33, 7 86, 8 87, 9 146–147, 10 y 278–
279. 11 No hay declaraciones que las
“equilibren.”
Más adelante el escritor sugiere:
“Solamente en tres de cuatro lugares
de todos esos consejos inspirados
hemos encontrado expresiones tales
como ‘naturaleza caída’ y ‘naturaleza
pecaminosa.’ Pero esas están fuertemente
equilibradas y explicadas claramente
por medio de muchos otras
declaraciones, que revelan el pensamiento
del escritor. Cristo ciertamente
participó de nuestra naturaleza, nuestra
naturaleza humana con todas sus
limitaciones físicas, pero no de nuestra
naturaleza carnal con todas sus
corrupciones.” 12 (Énfasis suyo.)
Segundo: Estamos contemplando
aquí el uso intrépido y audaz de una
estratagema de oposición imaginaria.
Ningún adventista del séptimo ha
aplicado jamás las palabras “corrupta,
carnal” o “terrena” a la naturaleza
de Jesús. Esta falsedad es un argumento
de la propia invención del
escritor, contra la cual él entonces discute
como si ese fuera nuestro punto
de vista. Este es el uso clásico y tradicional
de la técnica de engaño cuando
hay una oposición débil o imaginaria.
El redactor continúa advirtiendo a
sus lectores: “No nos atrevemos a tomar
una expresión aislada para estructurar
una doctrina. En vez de eso reunimos
todas las declaraciones
provenientes de ese escritor y de
otros, y tenemos cuidado al leer todas
las expresiones dentro del contexto,
antes de llegar a una conclusión. Una
cosa es cierta, y es que el Espíritu de
Dios nunca se contradice. Cualquier
contradicción aparente debe ser a causa
de nuestra falta de comprensión de
los textos y contextos envueltos.” 13
¿Quién está estructurando aquí una
doctrina sobre expresiones aisladas?
El mismo escritor en un ejemplar
posterior de Ministry, propuso que
Cristo tomó de manera vicaria nuestra
naturaleza caída, de la misma manera
que tomó el castigo por nuestros pecados.
14
Unos cuantos momentos de reflexión
revelarán a cualquiera que hay
algunas cosas que uno puede hacer
por otro, vicariamente, y hay algunas
cosas que uno no puede hacer por
otro, vicariamente. Puedo pagar una
multa de tráfico por usted, vicariamente,
pero no puedo tomar un vaso
de agua por usted, vicariamente. Después
de haber tomado el vaso de agua
por usted, vicariamente, se sentirá tan
sediento como estaba antes. Y el punto
más importante de recordar es, que
cuando algo ha sido hecho apropiadamente,
de una manera vicaria en su
favor, usted no tiene que hacerlo. Si
pago una multa de tráfico por usted,
ya no tiene que pagarla.
¿Es verdad que Cristo ha tomado
el castigo por nuestros pecados, vicariamente.?
Esto significa que no tenemos
que tomar ese castigo. Pero,
¿qué podemos decir acerca de la declaración
de que él tomó nuestra naturaleza
humana caída, vicariamente?
Entonces, no tenemos que tomar esa
naturaleza humana caída. Podemos
regocijarnos en la libertad que esto
nos proporciona.
Pero, ¿cree usted que esto es cierto?
O piensa, como el resto de nosotros
ha descubierto, que su naturaleza
humana caída está todavía con usted?
Hacer la pregunta es contestarla, porque
el asunto es evidente.
Continuará. . .
12 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
Notas:
1 Bible Readings for the Home Circle, Edición
Revisada, Review and Herald Publishing Association,
Washington, D.C., Derechos de autor
1914, publicado en el 1916.
2 Roy Allan Anderson, “Editorial: Human, Not
Carnal,” Ministry, Review and Herald, Septiembre,
1956, pág. 14.
3 Ibid., pág. 12.
4 “Counsel from the Spirit of Prophecy: Christ’s
Nature During the Incarnation,” Ibid., pág. 19.
5 Anderson, Ibid., Editorial, pág. 12.
6 “Era el propósito de Satanás conseguir una eterna
separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo
llegamos a estar más íntimamente unidos que si
nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza,
el Salvador se vinculó con la humanidad
por un vínculo que nunca se ha de romper a través
de las edades eternas. . . . [Dios] lo dio a la especie
caída. Para asegurarnos los beneficios de su
inmutable consejo de paz, Dios dio a su Hijo unigénito
para que llegase a ser miembro de la familia
humana, y retuviese para siempre su naturaleza
humana. . . . Dios adoptó la naturaleza humana
en la persona de su Hijo, y la llevó al más alto
cielo.”
7 “Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se
hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado.
Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos
de la gran ley de la herencia.”
8 “. . . a pesar de la humillación que implicaba el
tomar sobre sí nuestra naturaleza caída . . .”
9 “Cuando Adán fue asaltado por el tentador, no
pesaba sobre él ninguno de los efectos del pecado.
. . . No sucedía lo mismo con Jesús cuando
entró en el desierto para luchar con Satanás. Durante
cuatro mil años, la familia humana había estado
perdiendo fuerza física y mental, así como
valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas
de la humanidad degenerada. . . . Nuestro Salvador
tomó la humanidad con todo su pasivo. Se
vistió de la naturaleza humana, con la posibilidad
de ceder a la tentación. No tenemos que soportar
nada que él no haya soportado.”
10 “Así como la imagen de la serpiente destructora
fue alzada para sanar al pueblo, un ser ‘en semejanza
de carne de pecado’ iba a ser el Redentor
de la humanidad. Romanos 8:3.”
11 “Cristo es la escalera que Jacob vio, . . . . Si esa
escalera no hubiese llegado a la tierra, y le hubiese
faltado un solo peldaño, habríamos estado perdidos.
Pero Cristo nos alcanza a donde estamos.
Tomó nuestra naturaleza y venció, a fin de que
nosotros, tomando su naturaleza, pudiésemos
vencer. Hecho ‘en semejanza de carne de pecado,’
(Romanos 8:3), vivió una vida sin pecado.
Ahora, por su divinidad, echa mano del trono del
cielo, mientras que por su humanidad llega hasta
nosotros. Él nos invita a obtener por la fe en él la
gloria del carácter de Dios. Por lo tanto, hemos de
ser perfectos, como nuestro ‘Padre que está en los
cielos es perfecto’. Mathes 5:48.”
12 Anderson, Editorial, Ministry, Septiembre del
1956, pág. 13
13 Ibid., pág. 15.
14 Roy Allan Anderson, “God With Us,” Ministry,
April, 1957, pág. 35.
El Estudio de los Testimonios, Parte 3
Autor: John N. Loughborough
Descripciones de un testigo acerca de Elena G. de White en visión
En la Sesión de la Asociación General del 1893, John N. Loughborough, pionero de la iglesia e historiador, repasó
algunas de las experiencias que confirmaron la autencidiad del don del espíritu de profecía a través de Elena G. de White.
Sus sermones fueron copiados y registrados en el General Conference Daily Bulletin. Aquí continuamos su serie, la
cual concluirá en el próximo número.—Los Redactoes.
En los primeros ocho versículos
del primer capítulo de 1 de Corintios,
encontramos lo que podríamos llamar
una dedicatoria de la epístola a varias
clases de personas. Primeramente fue
“a la iglesia de Dios que está en Corinto,
santificados en Cristo Jesús,
llamados santos”; luego también a
“todos los que invocan el nombre de
nuestro Señor Jesucristo en cualquier
lugar, Señor de ellos y nuestro”. Versículo
2. De manera que podríamos
decir que la epístola está dedicada a
todos los que que aman la verdad. Pero
leo más adelante: “Gracias doy a
mi Dios siempre por vosotros, por la
gracia de Dios que os es dada en Cristo
Jesús; que en todas las cosas sois
enriquecidos en él, en toda lengua y
en toda ciencia; así como el testimonio
de Cristo ha sido confirmado en
vosotros: De tal manera que nada os
falte en ningún don, esperando la manifestaicón
de nuestro Señor Jesucristo.”
Versículos 4–7. Así que la epístola
también está dedicada a nosotros.
Él dijo: “En todas las cosas sois
enriquecidos en él, en toda lengua y
en toda ciencia; así como el testimonio
de Cristo ha sido confirmado en
vosotros”. Entonces, ¿qué es lo que
allana el camino y tiene una parte
prominente en la preparación de un
pueblo en todos los aspectos a fin de
que esté listo para recibir a Cristo?—
Es el testimonio de Cristo.
Usted lo encuentra mencionado
otra vez en Apocalipsis 12:17: “Entonces
el dragón fue airado contra la
mujer; y se fue a hacer guerra contra
los otros de la simiente de ella, los
cuales guardan los mandamientos de
Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.”
También en Apocalipsis
19:10, donde el apostol Juan vio a un
ángel y estaba a punto de adorarlo y él
le dijo: “Mira que no lo hagas: yo soy
siervo contigo, y con tus hermanos
que tienen el testimonio de Jesús: adora
a Dios; porque el testimonio de Jesús
es el espíritu de la profecía.” Aquí
se da una definición inspirada que
muestra lo que la expresión significa;
y la iglesia remanente ha de tener este
“espíritu de la profecía”, y éste ha de
confirmarse en ellos, es decir, se manifestará
y será comprendido, y su
operación demostrará ser la verdadera
obra de Dios.
Dios comenzó a manifestar ese
don durante el primer mensaje, antes
de que pasara el tiempo, allá por el
1842. A William Foy, de Boston, se le
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 13
dieron tres visiones, mostrando el
sendero del pueblo adventista; y él fue
de un lugar a otro relatándolas. Vio al
pueblo siendo conducido hacia tres
diferentes plataformas, una tras la
otra. Algunos se cayeron de la primera
y desaparecieron de su vista, y los
otros siguieron hacia la segunda. Algunos
se cayeron de esa y desaparecieron,
y los que quedaron fueron a la
tercera. Otros también se cayeron de
esa, y los que quedaron prosiguieron
hasta la ciudad de Dios. En otra visión
vio a un poderoso ángel descender del
cielo, y una voz clamó diciendo: “Este
ángel todavía tiene que dar tres pasos.”
Él no entendía nada acerca de
eso; pero, ¿hay alguien aquí hoy que
no sepa lo que eso significaba? Él vivió
para escuchar a la Hna. Harmon
relatar su primera visión, y para testificar
que las dos eran idénticas.
En el 1844, justo antes de que pasara
el tiempo, a un joven que vivía en
Poland, Maine, (el Sr. Hazen Foss) se
le dio una visión que mostraba el viaje
del pueblo adventista hacia la ciudad
de Dios, con sus peligros. También se
le dieron algunos mensajes de advertencia
que tenía que impartir, y se le
mostraron las pruebas y persecuciones
que seguirían si era fiel al relatar lo
que se le había mostrado. Se negó a
dar las reprensiones y se le dio otra
visión, en la cual se le dijo que si no
las relataba la obra sería colocada sobre
otra persona, la más débil de los
débiles. Volvió a negarse, y entonces
se le dio otra visión y le fue dicho que
había sido descargado [de su responsabilidad.]
Eso lo despertó, y dijo que
relataría lo que le había sido mostrado.
Así que anunció una reunión y la
gente se reunió para escuchar, y él
comenzó a contar su experiencia, y
como se había negado a relatar lo que
se le había mostrado, y llegó al punto
donde debía de relatar la visión, y se
quedó tan silencioso como una estatua,
allí se quedó, ¡incapaz de recordar
una sola palabra! Entonces exclamó
angustiado: “Dios ha cumplido su palabra,
¡me ha quitado la visión!” Perdió
la esperanza y se sumió en la desesperación.
Después de eso escuchó
a la Hna. Harmon relatar la visión que
le había sido dada a ella, y dijo que
era tan similar a lo que le había sido
mostrado a él como si dos personas
pudieran decir lo mismo.
Ayer hice referencia al testimonio
de algunos médicos concerniente a la
condición de la Hna. White mientras
está en visión. Algunos que se oponen
a su obra han contado acerca de un
testimonio dado por un Dr. Russell.
Todavía tengo que enterarme de que
un doctor de ese nombre jamás haya
tratado a la Hna. White. El “Doctor”
Russell puede que haya sido alguien
que estaba tan cerca de ser un médico
como un ayudante de baño, o algo de
esa naturaleza, pero él nunca vio a la
Hna. White en visión. Y se debe prestar
atención al punto de que ninguno
de nuestros oponentes jamás la han
visto en visión. D. M. Canright testificó
ante un gran númreo de personas
que él nunca la vio en visión.
Cuando está siendo arrebatada en
visión, ella da tres claros gritos de
“¡Gloria!” a intervalos de unos pocos
segundos, cada uno de ellos más emocionante,
aunque más débil, que el
anterior. El primero parece venir como
de la altura aproximada del techo
de la habitación; el próximo desde
mucho más lejos, y el tercero parece
provenir de una altura mucho más
lejana en la distancia. Leeré algunos
testimonios de médicos que la han
visto en visión y quienes la examinaron
cuidadosamente en esa ocasión.
Cuando está siendo arrebatada
en visión, ella da
tres claros gritos de “¡Gloria!”
a intervalos de unos
pocos segundos, cada uno
de ellos más emocionante,
aunque más débil, que el
anterior.
El primero es de M. G. Kellogg,
M. D., quien hace referencia a la primera
visión dada en Michigan, el 29
de mayo del 1853, en una reunión celebrada
en el granero de Wm. Dawson,
en Tyrone, Condado de Livingston.
Él dice:
“La Hna. White estuvo en visión
alrededor de veinte minutos o media
hora. Cuando fue arrebatada en visión,
todo el que estaba presente pareció
sentir el poder y la precensia de Dios,
y algunos de nosotros sentimos el Espíritu
de Dios reposando sobre nosotros
poderosamente. Estábamos en
una reunión de oración y testimonios,
el sábado por la mañana. El Hno.
White, mi padre, y la Hna. White
habían orado, y yo estaba orando en
ese momento. No hubo ningún alboroto,
ni demostraciones. Sí le rogamos a
Dios fervientemente, que bendijera la
reunión con su presencia, y que bendijera
la obra en Michigan. Cuando la
Hna. White dio el grito triunfal de
‘¡Gloria! ¡G–l–o–r–i–a! ¡g–l–o–r–i–
a!’ el cual usted la ha escuchado dar
tan a menudo cuando ella es arrebatada
en visión, el Hno. White se levantó
e informó al público que su esposa
estaba en visión. Después de describir
la forma en que eran sus visiones, que
ella no respiraba mientras estaba en
visión, invitó a cualquiera que deseara
hacerlo a que la examinara. El Dr.
Drummond, un médico, quien también
era un predicador adventista del
primer día, quien [antes de haberla
visto en visión] había declarado que
sus visiones se originaban en el mesmerismo,
y que él podía darle una visión,
se acercó, y después de un detallado
examen palideció, y exclamó_
‘¡Ella no respira!’ Tengo la seguridad
de que ella no respiró en ese tiempo
mientras estuvo en visión, ni en ninguna
de otras que tuvo mientras estuve
presente. Su salida de la visión era
tan marcada como cuando era arrebatada
en ella. La primera indicación
que tuvimos de que la visión había
terminado fue que ella comenzó a respirar.
El primer aliento que ella tomó
fue profundo, largo y completo, de
una manera que demostraba que sus
pulmones habían estado totalmente
vacíos de aire. Después de tomar el
primer aliento, pasaron varions minutos
antes de que ella tomara el segundo,
el cual llenó los pulmones precis14
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
mente de la misma manera que el
primero; entonces hubo una pausa de
dos minutos, y hubo una tercera inhalación,
después de la cual la respiración
se volvió natural.” Firmado,
“M. G. Kellogg, M. D., Battle Creek,
Michigan, 28 de diciembre del 1890.”
El segundo testimonio se refiere a
una visión dada a la Sra. White, en
Hillsdale, Michigan, en febrero del
1857:—
“Estuvimos presentes cuando la
Hna. E. G. de White tuvo una visión
en el Salón Waldron, en Hillsdale. El
Dr. Lord la examinó y dijo: ‘su corazón
late, pero no hay respiración. Hay
vida, pero no hay acción alguna de los
pulmones; no puedo explicar esta
condición.’ ” Firmado, “A. F. Fowler,
la Sra. A. F. Fowler, Hillsdale, Mich.,
1 de enero del 1891.”
Aquí se da otra declaración concerniente
a la misma visión: “Estuve
presente cuando la Hna. White tuvo la
visión ya mencionada en el Salón
Waldron en Hillsdale. Además de la
declaración mencionada anteriormente,
oi al doctor decir que la condición
de la Hna. ‘estaba más allá de su conocimiento.’
También dijo: ‘Hay algo
sobrenatural acerca de eso.’ ” Firmado,
“C. S. Glover, Battle Creek,
Mich., 19 de enero del 1891.”
Aquí está una tercera declaración
acerca del mismo caso: “Por medio de
la presente atestiguamos que estuvimos
presentes en el Salón Waldron en
Hillsdale, Mich., en febrero, del 1857,
cuando la Sra. E. G. de White tuvo
una visión, y mientras estaba en esa
condición, fue examinada por el Dr.
Lord, y escuchamos su declaración
pública con respecto al caso, como fue
dada anteriormente por el Hno. Y la
Hna. Fowler.” Firmado, “W. R. Carpenter,
Eliza Carpenter, Noblesville,
Indiana, 30 de agosto del 1891.”
La siguiente declaración es de un
individuo que presenció el examen
médico de la Sra. White mientras estaba
en visión en Stowe, Vermont, en
el verano del 1853. Él dice:
“Un médico estaba presente, y le
hizo un examen como lo dictaban su
sabiduría y su conocimiento, a fin de
descubrir la causa de la manifestación.
Una vela encendida fue sostenida cerca
de sus ojos, los cuales estaban
abiertos; ni un músculo de sus ojos se
movió. Entonces él la examinó con
respecto a su pulso y también en lo
concerniente a su respiración, y no
había respiración alguna. El resultado
fue que él se sintió satisfecho de que
no se podía explicar [su condición]
por medio de principios naturales o
científicos.” Firmado, “F. C. Castle.”
Una vela encendida fue
sostenida cerca de sus
ojos, los cuales estaban
abiertos; ni un músculo de
sus ojos se movió. Entonces
él la examinó con respecto
a su pulso y también
en lo concerniente a su
respiración, y no había
respiración alguna.
Aquí hay una descripción de un
examen aplicado a la Sra. White
mientras estava en visión en Buck’s
Bridge, Municipio de St. Lawrence,
N. Y.:
“El 28 de junio 1857, vi a la Hna.
Elena G. de White en visión por primera
vez. Era incrédulo acerca de las
visiones; pero una circunstancia entre
otras que podría mencionar, me convenció
de que sus visiones son de parte
de Dios. Para satisfacer mi mente
acerca de si ella respiraba o no, primero
puse mi mano sobre su pecho por
suficiente tiempo como para saber que
no había más movimiento de los pulmones
de lo que hubiera habido si ella
hubiera sido un cadáver. Entonces,
tome mi mano y la coloqué sobre su
boca, apretando las ventanillas de su
nariz entre my pulgar e índice, a fin de
que fuera imposible para ella exhalar
o inhalar aire, aunque lo hubiera deseado,
la sostuve así con mi mano por
alrededor de diez minutos, lo suficientemente
largo como para que ella se
sofocara bajo circunstancias ordinarias;
no fue afectada en lo más mínimo
por esa prueba. Desde que presencié
ese maravilloso fenómeno, no me
he sentido inclinado a dudar del origen
divino de su visión.” Firmado,
“D. T. Bourdeau, Battle Creek, 4 de
febrero del 1891.”
Mencionaré otro examen médico
que presencié en Parkville, en el Municipio
de St. Joseph, Michigan, el 12
de enero del 1861.
Al final de una exhortación dada
por la Hna. White a una gran asamblea
que se había congregado en el
salón de reuniones adventista, la bendición
de Dios descansó sobre ella de
una manera extraordinaria, y fue arrebatada
en visión mientras estaba sentada
en su asiento. Estaba presente un
Dr. Brown, un hombre robusto, 15 físicamente
fuerte, un medium espiritista.
Él había dicho que las visiones de ella
eran lo mismo que ser medium espiritista,
y que si ella tenía una donde él
estuviera, él la podía sacar de ella en
un minuto. Se extendió una invitación
para que cualquiera que deseara
hacerlo se acercara y mediante un
examen, se convenciera de cual era su
condición mientras estaba en una visión.
El doctor se adelantó, pero antes
de que hubiera llegado a la mitad del
examen, palideció como un muerto, y
se estremeció como la hoja de un álamo.
El Pr. White dijo: “¿Puede el doctor
reportar su condición?” Él replicó:
“Ella no respira,,” y rápidamente se
dirigió hacia la puerta. Los que estaban
por la puerta, quienes sabían acerca
de sus alardes le dijeron: “Vuelva,
y como dijo que lo haría, saque a esa
mujer de la visión.” En un estado de
gran agitación, él agarró el pomo de la
puerta, pero no se le permitió que la
abriera hasta que los que estaban cerca
de la puerta le preguntaran: “Doctor,
¿qué pasa?” Él contestó: “¡Dios
solamente es el que sabe; déjenme
salir de esta casa!”
Era evidente de que el espíritu que
lo influenciaba como un medium no
estaba más en paz en la presencia del
poder que controlaba a la Hna. White
en visión de lo que lo estaban los endemoniados
en los días del Salvador,
a quien le preguntaron: “¿Has venido
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 15
acá para atormententarnos antes de
tiempo?” Mateo 8:29.
Ahora deseo llamar ante ustedes a
un testigo viviente, aquí en esta casa.
Hno. Lampson, ¿podría usted acercarse
y por favor relatar a la audiencia lo
que vio durante una de las visiones de
la Hna. White en la que estuvo presente?
[El Hno. Lampson.] “Fue en el
1854, en el hogar del Hno. White en
Rochester. Yo tenía entonces diecisiete
años. Todavía me parece que casi
puedo escuchar aquellos tres amocionantes
gritos de ‘¡G-l-o-r-i-a!’ que ella
dio. Entonces ella se hundió hacia
atrás, no cayéndose, sino hundiédose
lentamente, y fue apoyada en los brazos
de una asistente. Dos médicos
entraron, un hombre viejo y uno joven.
El Hno. White estaba ansioso de
que ellos examinaran a la Hna. White
detalladamente, lo cual hicieron. Se
trajo un pequeño espejo, y uno de
ellos lo sostuvo sobre su boca cuando
ella hablaba, pero muy pronto se dieron
por vencidos acerca de eso y dijeron,
ella no respira. Entonces examinaron
sus costados para encontrar
alguna evidencia de respiración profunda,
pero no la encontraron. Cuando
terminó el examen, ella se puso en
pie, y tuvo una visión de algunas cosas
conectadas con las siete últimas
plagas. Se puso las manos en su cabello,
y el Hno. White y el Hno. Andrews
trataron con todas sus fuerzas
de mantener sus manos abajo, pero no
las pudieron mover, ni evitar que sus
dedos se abrieran y cerraran, y ella se
arrancó pedazos de cabello. Entonces
ella vio el triunfo de los santos, y todavía
me parece que puedo escuchar
sus gritos de triunfo.”
En el libro de Miles Grant, y en los
libros de H. E. Carver’s y de D. M.
Canright, se afirma que en la Biblia
siempre se dan milagros como una
prueba por medio de la cual conocer a
un verdadero profeta. Pero nunca encontré
semejante regla en la Biblia, y
el hecho es que no se da una regla tal.
Veamos dos o tres versículos que tienen
algo que decir acerca de este punto.
Mateo 11:9, 11, donde Cristo habla
de Juan el Bautista: “Entonces, ¿qué
salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os
digo, y más que profeta. . . . De cierto
os digo: Entre los que nacen de mujer
no se ha levantado otro mayor que
Juan el Bautista; pero el que sea menor
en el reino de los cielos, es mayor
que él.” Lucas 7:26: “Entonces, ¿qué
salisteis a ver? ¿Un profeta? Pues sí,
os digo, y superior a un profeta.” Juan
10:41: “Y muchos acudieron a él, y
decían: Juan, a la verdad, ninguna señal
hizo; pero todo lo que Juan dijo de
éste, era verdad.”
¿Y qué respondió el Sr. Canright a
este argumento cuando se vio forzado
a enfrentarlo? Dijo, Oh, es bien sabido
que Juan no era un profeta (¡!) De
manera que el Hno. Healey dijo que
en el debate allá en California, donde
esto ocurrió, el Sr. Canright mismo ha
dicho que cuando una persona abandona
los testimonios va directamente
hacia la infidelidad, y ustedes lo pueden
ver, porque él se niega a creer la
Biblia.
Continurá
Nota:
1 Robusto: Fuerte.—Larousse.
La Prueba del Carácter
Autor: Stephen N. Haskell
¿Deberíamos atesorar alguna cosa que nos separara de Dios?
Cuando se cierre el tiempo de la
gracia habrá el mayor descubrimiento
de la desnudez del alma que haya ocurrido
desde la caída del hombre. Muchos
se darán cuenta de que han sido
engañados. “No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en el reino de
los cielos, sino el que hace la voluntad
de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre,
y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos
muchos milagros? Y entonces les diré
claramente: Nunca os conocí; apartaos
de mí, hacedores de iniquidad.” Mateo
7:21–23.
Esas son algunas de las palabras
más solemnes que se encuentran en la
Biblia. Ellas señalan hacia el día del
juicio––”Muchos me dirán en aquel
día.” En su respuesta, Cristo no está
hablándole al pecador que nunca ha
profesado amar a Dios, sino que está
dirigiéndose a los que profesan ser
cristianos, quienes han creído en la
religión de la Biblia y esperan ser salvos.
Éstos han fundado sus esperanzas
en una supuesta experiencia cristiana.
Ellos dicen: “¿No profetizamos en tu
nombre. . . y en tu nombre hicimos
muchos milagros?”
Hay tres maneras en las cuales los
hombres que no son profetas, ni siquiera
cristianos, pueden profetizar:
Primero, pueden enseñar las profecías,
como hizo Caifás (véase Juan 11:49–
51); segundo, pueden elevar cantos de
alabanza y tocar instrumentos musica16
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
les en el culto (véase 1 Crónicas 25:1–
3); tercero, pueden dar un testimonio
en reuniones sociales (véase 1 Corintios
14:22–26).
Esas personas a las cuales Jesucristo
se refería aquí, no eran sencillamente
profesores de la religión cristiana,
sino que estaban activos
enseñando las profecías. Habían cantado
los himnos de Sión, habían echado
fuera demonios, y habían hecho
muchos milagros. Se estaban engañando
a sí mismos, porque sus vidas
no estaban en armonía con su profesión.
“Aquel día” no se refiere al tiempo
cuando se ve a Cristo viniendo en las
nubes del cielo; no se puede rogar a
Dios entonces, como ha sido mencionado
en esos versículos; porque en ese
tiempo los justos son tomados, y los
malvados son destruídos. Sino que
esto se refiere al tiempo cuando ya no
hay más intercesión. Véase Isaías
59:16. Es entonces cuando la sentencia
viene desde las cortes celestiales:
“El que es injusto, sea injusto todavía;
y el que es inmundo, sea inmundo
todavía; y el que es justo, practique la
justicia todavía; y el que es santo, santifíquese
todavía. Mira que yo vengo
pronto, y mi galardón conmigo, para
recompensar a cada uno según sea su
obra.” Apocalipsis 22:11–12.
El fin del tiempo de gracia para los
seres humanos vendrá tan repentina e
inesperadamente como un ladrón en la
noche. En la mañana, la evidencia de
que el ladrón ha estado en la casa se
nota por la ausencia de los efectos
personales. Así ocurrirá con aquellos
que han esperado ser salvos, pero cuya
experiencia cristiana no ha estado
en armonía con las Escrituras. Ellos
pensaban que tenían la evidencia de
haber sido aceptados por Dios; habían
enseñado las profecías con energía y
ardor, habían orado por los enfermos,
y éstos habían sido sanados, habían
hecho muchas buenas obras, pero en
la crisis final se dieron cuenta de que
no tenían aceite en sus lámparas. A
causa de su energía y ardor se habían
sentido seguros de su salvación; pero
no se puede depender de ninguna experiencia
religiosa, a menos que ésta
se encuentre en armonía con la Palabra
de Dios.
En medio de la caída de las últimas
siete plagas, esas almas sobrecogidas
por el terror contemplan la protección
que tienen los hijos de Dios––cómo,
aunque mil caen al lado de los santos,
y diez mil a su diestra, ningún daño
les sobreviene, y ninguna plaga toca
su morada. Véase el Salmo 91. Es
entonces cuando esas almas engañadas
se dan cuenta de que han edificado
su casa sobre la arena, y cuando
vienen los torrentes y los vientos soplan,
ésta cae, y es grande su ruina.
Véase Mateo 7:24–27.
La ley de Dios está suspendida en
los cielos, y cuando ellos contemplan
la justicia de Dios como se manifiesta
en esa ley, ven dónde, cómo y cuándo
se apartaron por primera vez de la integridad
y la justicia. Véanse los Salmos
97:6; y 98:2. Comprenden, cuando
es demasiado tarde, que no habían
apreciado verdaderamente el testimonio
que Dios les había enviado.
“¡Demasiado tarde! ¡Demasiado tarde!
es el triste lamento. Habían rechazado
la amonestación, y confiado en
una religión emotiva. Una onza de
cristianismo basado en la confianza y
obediencia a la Palabra de Dios, vale
más que toda una vida de emoción y
éxtasis espiritual sin fe en el testimonio
del Volumen Inspirado de Dios.
“La palabra del Señor permanece para
siempre.” 1 Pedro 1:25.
Una onza de cristianismo
basado en la confianza y
obediencia a la Palabra de
Dios, vale más que toda
una vida de emoción y éxtasis
espiritual sin fe en el
testimonio del Volumen
Inspirado de Dios.
¿Qué Requiere el Señor?
Los hombres pueden dar sus bienes
para alimentar a los pobres, pero
eso no los salvará si no tienen el amor
de Dios en sus corazones. Los hombres
pueden hacer grandes sacrificios,
pero eso no los salvará. El profeta dice:
“¿Con qué me presentaré ante Jehová,
y adoraré al Dios Altísimo?
¿Me presentaré ante él con holocaustos,
con becerros de un año? ¿Se
agradará Jehová de millares de carneros,
o de diez mil ríos de aceite? ¿Daré
mi primogénito por mi prevaricación,
el fruto de mis entrañas por el
pecado de mi alma?” Miquea 6:6–7.
Entonces él agrega: “Oh hombre, te ha
sido declarado lo que es bueno, y qué
pide Jehová de ti: solamente hacer
justicia, y amar misericordia, y caminar
humildemente ante tu Dios. Versículo
8. (Todo el énfasis ha sido suplido.)
Saúl manifestaba mucho celo por
el Señor, y Dios lo probó dándole mucho
éxito. Cuando salió a la batalla, el
profeta Samuel le dijo: “Ahora, pues,
está atento a las palabras de Jehová. . .
. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye
todo lo que tiene, y no te apiades
de él; mata a hombres, mujeres y niños,
y aun los de pecho, vacas ovejas,
camellos y asnos.” 1 Samuel 15:1, 3.
Saúl se fue a la batalla, pero pensó
que podía mejorar lo que Dios había
dicho, de manera que, mientras destruyó
completamente a toda la gente
(salvando solamente al rey), reservó
lo mejor de las ovejas y del ganado
para ser usado como ofrendas. Él no
los iba a destruir, pero sí destruyó
completamente todo lo que era vil y
desechable. Tan confiado estaba de
que eso era lo más sensato de hacer,
que cuando se encontró con Samuel le
dijo: “Bendito seas tú de Jehová; yo
he cumplido la palabra de Jehová.”
versículo 13. Pero Samuel dijo:
“¿Pues qué balido de ovejas y mugido
de vacas es este que yo oigo con mis
oídos? Versículo 14. Entonces Saúl le
explicó que había perdonado lo mejor
de las ovejas y las vacas para ofrecerlas
como sacrificio al Señor. Comenzó
a razonar con Samuel por qué había
hecho eso, y aun le echó la culpa al
pueblo de todo. Entonces Samuel le
dijo a Saúl: “¿Tiene Jehová tanto conNuestro
Firme Fundamento, Abril 2004 17
tentamiento con los holocaustos y víctimas,
como en obedecer a las palabras
de Jehová? Ciertamente el obedecer
es mejor que los sacrificios, y el
prestar atención que el sebo de los
carneros. Porque como pecado de adivinación
es la rebelión, y como ídolos
e idolatría el infringir. Por cuanto tú
desechaste la palabra de Jehová, él
también te ha desechado para que no
seas rey.” Versículos 22–23.
El obedecer es mejor que hacer
grandes sacrificios. No hay nada que
pueda tomar el lugar de la obediencia;
el obedecer sin razonamiento, el someterse
sin dudar, es una prueba de
carácter; o, en otras palabras, es decir,
“Sí,” cuando Dios habla.
El profeta Miqueas dice: “¿Daré
mi primogénito por mi rebelión, el
fruto de mi seno por el pecado de mi
alma?” El mayor sacrificio que el
hombre puede hacer, la más grande
demostración de acciones externas, no
salvará a nadie, a menos que el corazón
obedezca a Dios. “El obedecer es
mejor que los sacrificios, y el prestar
atención que el sebo de los carneros.”
No hay una prueba más grande que la
que viene a través de la obediencia a
la Palabra de Dios. No hay ninguna
condición de la mente que sea aceptable
a Dios, excepto la de la sumisión.
Estamos viviendo en el período
más solemne de la historia de esta
tierra. Dios está preparando a su pueblo
para el cielo. Estamos buscando,
esperando, y en algunos casos, recibiendo
chubascos de la lluvia tardía; y
ninguna persona, cuyo corazón no
esté en armonía con Dios puede recibir
la lluvia tardía. Ningún corazón
está en armonía con Dios a menos que
esté en condición de decir: “Habla,
Jehová, que tu siervo oye.” 1 Samuel
3:9.
Dios le habla a su pueblo en su Palabra
y a través del espíritu de profecía.
Los testimonios llegan al pueblo
de Dios, y aquel que, mediante la fe
hace una aplicación personal de lo que
Dios dice, se dará cuenta de que está
siendo pesado en las balanzas del cielo.
Esta es la única posición segura
para el pueblo de Dios en el tiempo
presente; porque un pecado sin confesar
es suficiente para dejar al alma
fuera del reino. Un defecto de carácter
que no haya sido vencido, será una
barrera entre un Dios puro y santo y el
alma.
En la actualidad se le exige al pueblode
Dios muchos deberes que no les
eran impuestos tan enérgicamente en
los años pasados, pero se nos presentan
con una fuerza redoblada, porque
estamos en el tiempo cuando Dios ha
dicho: “He aquí, yo pongo plomada de
albañil en medio de mi pueblo Israel.
No le pasaré más.” Amós 7:8. Estamos
en los últimos días y Satanás ha
descendido con grande ira, porque
sabe que tiene poco tiempo. Y la gente
que está viviendo ahora en la tierra,
y que profesa ser el pueblo de Dios,
debería examinarse a sí misma. Nos
conviene comparar nuestras vidas con
la ley de Dios. Ninguna experiencia
basada en sentimientos o emociones
salvará al alma. Solamente un minucioso
escudriñamiento del corazón y
un profundo arrepentimiento ante
Dios será aceptable ante su vista. Sin
embargo, Dios es bueno, y sus promesas
son muy preciosas. Él se convierte
en luz y vida para el alma. Nos pide
que vayamos a él. “Y el Espíritu y la
esposa dicen: Ven. . . Y el que tiene
sed, venga. Y el que quiera, tome del
agua de la vida de balde.” Apocalipsis
22:17; véase también Isaías 55:1;
Apocalipsis 21:6.
Su mano se extiende desde las almenas
del cielo para asir las manos de
todos los que quieran extenderlas, diciendo
en sus corazones: Soy un desvalido,
ayúdame; y a toda alma que se
eleva le será impartida fortaleza. Que
ninguno fracase en ver la importancia
de conectarse ahora mismo con el
Cielo, cooperando con Cristo al hacer
todo lo posible para extender el conocimiento
de su verdad en la tierra.
Con corazones llenos de sumisión y
contrición, recojamos de los caminos
y los vallados las gavillas para el granero
celestial, para que cuando él
venga, se nos pueda decir: “Entra en
el gozo de su señor.” Mateo 25:21.
Review and Herald, 18 de Noviembre,
1909.
El Verdadero Cristianismo
Autora: Elena G. de White
¿Cuál debería ser el motivo que absorba toda la atención del verdadero cristiano?
Un hombre vive para Dios cuando
constantelmente lo recooce como su
pronto Ayudador. Cuando hay un reconocimiento
del Señor Jesucristo,
habrá un santo temor no sea que cometa
errores. El alma será atraída continuamente
a la oración ferviente a
medida que éste se da cuenta de su
necesidad. Al acercarse a Dios, Dios
se acercará a él; el amor de Dios se
encenderá en su corazón, y podrá
hablar las palabras de Dios. El lengua18
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
je del corazón será: “¿A quién tengo
yo en los cielos sino a ti? Estando
contigo, nada me deleita ya en la tierra.”
Salmo 73:25.
Debemos dar evidencia de una relación
espiritual con Dios, reconociéndolo
en todos nuestros caminos.
Otros podrán detectar si nos hacemos
a nosotros mismos el centro o si consideramos
a Cristo como el todo y en
todos. Cuando tengamos el temor del
Señor siempre ante nosotros, nuestra
experiencia no será insípida e irresoluta.
Cristo en nosotros será la esperanza
de gloria.
El temor del Señor es el principio
de la sabiduría. En él “la esperanza no
avergüenza”. Romanos 5:5. El gozo
del Señor prorrumpirá de labios que
están santificados. Ahora debemos
recibir ricas experiencias en el servicio
de Dios. Nuestra fe ha de expresarse
en acción de gracias. “El que
ofrece sacrificios de alabanza me glorifica;
y al que ordene su camino, le
mostraré la salvación de Dios.” “Dad
gracias en todo”. “Bendice, alma mía,
a Jehová, y bendiga todo mi ser su
santo nombre.” Salmo 50:23;
1 Tesalonisenses 5:18; Salmo 103:1.
Que las expresiones de alabanza fluyan
de los labios humanos. Hemos de
regocijarnos en el Señor más de lo que
lo hemos hecho. Que el corazón no se
mantenga frio, insensible e indiferente.
Hay algunos que creen que en
asuntos de cristianismo práctico, tienen
una inteligencia superior. Si esto
es así o no se verá demostrado por las
acciones de la vida. ¿Están centrados
en el yo o son movidos por el Espíritu
Santo de la verdad y la justicia? La
religión ha de convertirse en un principio
vivo y activo. El motivo que
debe absorberlo todo para el verdadero
crisitiano es expresar la bondad y el
amor de Cristo.
El Señor envía su mensajero a corregir
a los que yerran, no importa
cuán elevado sea su concepto de sí
mismos. Él pide que sometan su juicio
a su control. Cada alma debe estar
bajo la disciplina de Dios. El ocupar
una posición exaltada no siempre es
evidencia de que el Señor ha colocado
a esa persona en esa posición. Son las
obras, no la posición lo que testifica
acerca del valor de un hombre. Se necesita
vencer las características hereditarias.
A un hombre no se le puede
encomendar el control de otros con
seguridad, a menos que él mismo esté
bajo la satisfacción del Espíritu Santo.
Con el espíritu de mansedumbre y
humildad de corazón, todos los métodos
y planes deberían ser sometidos a
consejeros sabios para que los consideraran
piadosamente y le dieran su
apoyo. De otra manera, una energía
inquieta, especulativa y ambiciosa
podría poner una marca maligna sobre
la causa de Dios, derrocando y entorpeciendo
la obra misma que el Señor
ha declarado que debería hacerse.
A fin de que la gran obra de santificación
que necesita ser llevada a
cabo en las iglesias pueda lograrse, las
mentes y las voluntades de nuestros
ministros, médicos y maestros deberían
unirse, sus corazones vinculándose
en un Espíritu para darle a la trompeta
un sonido certero. Que cada voz proclame
el mensaje del tercer ángel de
una misma manera. Los que están
proclamando el mensaje debieran revelar
de palabra y de hecho que se
encuentran entre aquellos “que guardan
los mandamientos de Dios, y la fe
de Jesús”. Apocalipsis 14:12.
Los que están proclamando
el mensaje debieran revelar
de palabra y de
hecho que se encuentran
entre aquellos “que guardan
los mandamientos de
Dios, la fe de Jesús”.
Si eso se hubiera hecho fielmente,
con la Palabra del Dios viviente como
el gran libro de texto, el mensaje del
tercer ángel hubiera avanzado con
mayor poder. Si todos los ministros,
como fieles mayordomos de la gracia
de Dios, llamaran al mundo a oír la
última nota de advertencia, dándole a
la trompeta un sonido certero, miles
más se hubieran convertido y hubieran
unido sus voces a la proclamación del
mensaje al mundo. El mensaje final
que ha de preparar a un pueblo para
recibir el sello del Dios vivo ha de ser
dado en tonos claros de solemne advertencia.
Satanás está trabajando para llenar
las mentes con el espíritu de ambición
y de mercantilismo. Aquellos cuyas
mentes son así distraídas, perderán su
oportunidad de dar el último mensaje
al mundo.
Si se hubiera hecho una obra fiel
durante los pasados años que se han
ido a la eternidad, miles de almas se
encontraran ahora con Biblias en sus
manos, leyendo la Palabra de Dios y
orando para recibir luz y dirección.
Muchos de ellos estarían empeñados
en la obra de buscar a las almas, y en
preparar a un pueblo para que esté
firme en el gran día de Dios. Pero algunos
que debieran ser misioneros,
están entusiasmados con el esíritu de
mercantilismo y con una ambición de
asegurar para sí mismos ciertas ventajas.
Para ellos la verdad se convierte
en una letra muerta, que no se practica
ni se obedece.
Jehová es el verdadero Dios. Que
sea temido y reverenciado.
The Bible Training School, 1 de enero
del 1908.
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 19
Conformándose a la Palabra de Dios
Autora: Elena G. de White
¿Cómo puedo reconocer la verdadera experiencia de la santificación?
Los que desean conocer la verdad
no tienen nada que temer de la investigación
de la Palabra de Dios. Pero
en el umbral de la investigación de la
Palabra de Dios, los que preguntan
por la verdad deberían poner a un lado
todo prejuicio, suspender toda opinión
preconcebida, y abrir el oído para escuchar
la voz de Dios a través de su
mensajero. Opiniones acariciadas,
costumbres y hábitos practicados por
largo tiempo, han de ser sometidos a
la prueba de las Escrituras; y si la Palabra
de Dios se opone a vuestras opiniones,
entonces, por el bien de vuestras
almas, no torzáis las Escrituras,
como lo hacen muchos para la destrucción
de sus almas, a fin de hacer
que éstas parezcan dar un testimonio
en favor de sus errores. Que vuestra
pregunta sea: ¿Cuál es la verdad? No,
¿qué es lo que he creído hasta ahora
que era la verdad? No interpretéis las
Escrituras a la luz de vuestra antigual
creencia ni afirméis que alguna doctrina
del hombre finito es la verdad.
Que vuestra pregunta sea: ¿Qué dicen
las Escrituras? Dejad que Dios os
hable a través de sus oráculos vivientes,
y abrid vuestro corazón para recibir
la Palabra de Dios.
Muchos están siguiendo las tradiciones
de los hombres; pero ya que las
tradiciones de los hombres están erradas,
y ningún error tiene un poder santificador,
sus almas no están santificadas
para con Dios. Sin embargo, se
aferran a las doctrinas de los hombres
con una firme tenacidad, y no serán
movidos por el testimonio de las Escrituras.
Han sido educados para creer
una falsedad, y usan todo método ingenioso
para hacer que la Biblia apoye
su postura errónea, haciendo que la
falsedad sea aparentemente la verdad.
Pero la primera obra que deben hacer
aquellos que desean conocer la verdad
es abrir la Biblia con un propósito
determinado de conformarse a los requerimientos
de la Palabra de Dios,
estableciendo su fe sobre un “así está
escrito”. Decidid que vuestras antiguas
teorías deben cambiar si no están
en armonía con las doctrinas de la
Biblia. Sois llamados a efectuar un
esfuerzo diligente para descubrir lo
que es verdad. Eso no debe ser considerado
como un requerimiento difícil;
porque los hombres son llamados a
trabajar para obtener sus bendiciones
temporales y terrenas, y no se espera
que encontraremos el tesoro celestial a
menos que estemos dispuestos a cavar
en las minas de la verdad, y ejercitar
todas nuestras facultades de la mente
y el corazón para comprender.
Le agradecemos a Dios por la Biblia;
porque ésta es una tesorería de
conocimiento, y es el deber y el privilegio
de cada hijo e hija de Adán el
escudriñar las páginas del Antiguo y
del Nuevo Testamento con diligencia,
a fin de que todos sepan los términos
de la salvación. Hemos de explorar la
sagrada Palabra como un minero busca
en la tierra, y examina las rocas
para hallar tesoros escondidos, por el
oro y la plata escondidos en las vetas
de las montañas. Los que vienen a la
sagrada mina de la verdad con un espíritu
humilde y dócil, descubrirán
pronto las gemas de la verdad que
recompensarán a un buscador ferviente.
La Biblia contiene la ciencia de la
salvación, y dirige el camino hacia
Cristo. ¿Deseais saber más acerca del
carácter de Dios? Entonces, tened en
mente el hecho de que la Biblia proporciona
una revelación de él en el
carácter de Jesucristo: “Y ésta es la
vida eterna: que te conozcan a ti, el
único Dios verdadero, y a Jesucristo, a
quien has enviado.” Juan 17:3.
Cómo Leer la Palabra de Dios
Tened cuidado no sea que leáis la
Palabra de Dios a la luz de enseñanzas
erróneas. Fue sobre ese mismo terreno
que los judíos cometieron su error
fatal. Declararon que no se debía colocar
ninguna interpretación sobre las
Escrituras que fuera diferente a la que
los rabinos de años anteriores le habían
dado; y a causa de que ellos habían
multiplicado sus tradiciones y máximas
y las habían revestido de santidad,
le quitaron el efecto a la Palabra
de Dios a través de sus tradiciones; y
si Jesucristo, la Palabra de Dios, no
hubiese venido al mundo, los hombres
hubieran perdido todo conocimiento
del verdadero Dios. Cristo era la luz
del mundo. Todas las comunicaciones
del Antiguo Testamento provenían de
Jesucristo; pero lor rabinos, los escribas,
y los fariseos habían pervertido el
significado de las Escrituras, y mientras
pretendían ser adoradores de
Dios, sostenían su propia tradición.
Cristo les dijo: “Mas en vano me rinden
culto, enseñando doctrinas que
son preceptos the hombres.” Mateo
15:9. “Mas ¡ay de vosotros, fariseos!,
que pagáis diezmo de la menta, de la
ruda, y de toda hortaliza, y pasáis por
20 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
alto la jusiticia y el amor de Dios. Esto
se debía hacer, sin dejar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos!, que amáis
el primer asiento en las sinagogas, y
los saludos respetuosos en las plazas.
¡Ay de vosotros! Que sois como sepulcros
que no se ven, y los hombres
que andan encima no lo saben. . . .¡Ay
de vosotros, también, intérpretes de la
ley!, porque cargáis a los hombres con
cargas difíciles de llevar, pero vosotros
ni aun con un dedo tocáis las cargas.
¡Ay de vosotros, que edificáis los
sepulcros de los profetas a quienes
mataron vuestros padres!” Lucas
11:42–47.
Les dijo que a través de su tradición,
ellos hacían que los mandamientos
de Dios no tuvieran efecto. Los
requerimientos de los hombres fueron
colocados donde los requerimientos
de Dios debían haber estado, y Jesús
los acusó de ser ignorantes tanto de
las Escrituras como del poder de Dios.
Es el plan estudiado de Satanás el
pervertir las Escrituras y llevar a los
hombres a poner una falsa interpretación
a las palabras de Dios. Ha conducido
a la iglesia romana a tomar la
postura de que la Biblia ha de ser leída
a la luz de la interpetación de los
Padres y de la Iglesia, y por lo tanto,
el Señor no puede penetrar las mentes
de los miembros de esa Iglesia hasta
que leen la Biblia como la Palabra del
Dios infinito. Todos los artículos de
fe, todas las doctrinas y credos, no
importa cuán sagrados hayan sido
considerados, han de ser rechazados,
si contradicen las claras declaraciones
de la Palabra de Dios. Si la Biblia
apoya la doctrina que hemos sostenido
en el pasado, estamos justificados en
conservarla; porque la Palabra de Dios
nos proporciona un fundamento para
nuestra fe.
Todos los artículos de fe,
todas las doctrinas y credos,
no importa cuán sagrados
hayan sido considerados,
han de ser
rechazados, si contradicen
las claras declaraciones de
la Palabra de Dios.
Los oráculos sagrados deberían ser
estudiados con corazones humildes y
ferviente oración, a fin de que llevemos
diaramente la verdad que vemos
presentada claramente a nuestra vida
práctica. De esa manera, ponemos de
manifiesto el hecho de que conformamos
nuestra vida a las enseñanzas
de la Palabra de Dios. Jesús nos presenta
dos clases que han sido bendecidas
con una comprensión de la verdad
divina. Un grupo no solamente
escucha sus dichos, sino que los practica,
y otro grupo que oye, pero no los
practica. Él dice: “Todo aquel, pues,
que me oye estas palabras, y las pone
por obra, le compararé a un hombre
prudente, que edificó su casa sobre la
roca. Descendió la lluvia, y vinieron
los torrentes, soplaron los vientos, y
embistieron contra aquella casa; y no
se cayó, porque había sido cimentada
sobre la roca. Pero todo el que me oye
estas palabras y no las pone por obra,
le compararé a un hombre insensato,
que edificó su casa sobre la arena; y
descendió la lluvia, y vinieron los torrentes
y soplaron los vientos, y dieron
con ímpetu contra aquella casa; y
se cayó, y fue grande su ruina.” Mateo
7:24–27.
Aquellos que ven evidencias de la
verdad y sin embargo rehúsan caminar
en su luz porque ven que al hacerlo
estarán obligados a hacer algún sacrificio
de opiniones, de negocios, o de
alguna otra ventaja temporal, quienes
ponen a un lado sus convicciones y
rechazan el claro: “Así dice el Señor,”
y se apartan de la verdad para seguir
fábulas, aplicando mal y malinterpretando
las Escrituras de tal manera que
aparenten apoyar sus errores—a esas
personas se aplica el ay pronunciado
contra Corazín y Betsaida. En los días
de Cristo fue esta clase de personas
las que fueron reprobadas por sus palabras
cuando él dijo: “¡Ay de ti, Corazín!
¡Ay de ti, Betsaida! Porque si
en Tiro y en Sidón se hubieran hecho
los milagros que han sido hechos en
vosotras, ya hace tiempo que se hubieran
arrepentido en saco y en ceniza.
Por tanto os digo que en el día del
juicio, habrá más tolerancia para Tiro
y para Sidón, que para vosotras. Y tú,
Capernaúm, que eres levantada hasta
el cielo, hasta el Hades serás abatida;
porque si en Sodoma se hubieran
hecho los milagros que han sido
hechos en ti, habría permanecido hasta
el día de hoy. Por tanto os digo que
en el día del juicio, habrá más tolerancia
para la tierra de Sodoma, que para
ti.” Mateo 11:21–24.
La Experiencia Ha de Ser Probada
Por la Palabra
Hay muchos que aseveran haber
sido santificados por Dios, y sin embargo,
cuando se les presenta la gran
norma de justicia, se excitan mucho y
manifiestan un espíritu que prueba
que no saben nada acerca de lo que
significa estar santificados. No tienen
la mente de Cristo; porque aquellos
que están verdaderamente santificados
tendrán reverencia por la palabra de
Dios y la obedecerán tan pronto como
se abre ante ellos, y expresarán un
gran deseo de conocer qué es verdad
en todo punto de doctrina. Un sentimiento
de júbilo no es una evidencia
de santificación. La afirmación: “Estoy
salvo, estoy salvo,” no prueba que
el alma está salva o santificada. A
muchos que están grandemente excitados
se les dice que están santificados,
cuando no tienen una idea inteligente
acerca de lo que el término
significa; porque no conocen las Escrituras
ni el poder de Dios. Se halagan
a sí mismos de que están en conformidad
con la voluntad de Dios
porque se sienten felices, pero cuando
son probados, cuando la Palabra de
Dios es aplicada a su experiencia, se
Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004 21
tapan los oídos para no escuchar la
verdad, diciendo: “Estoy santificado,”
y eso pone fin a la controversia. No
quieren tener nada que ver con escudriñar
las Escrituras para saber qué es
la verdad, y prueban que están terriblemente
engañados. La santificación
significa mucho más que una emoción.
La excitación no es santificación.
Una completa conformidad con
la voluntad de nuestro Padre que está
en el cielo solamente constituye la
santificación, y la voluntad de Dios
está expresada en su santa ley. Guardar
todos los mandamientos de Dios
es santificación. Demostrar que sois
hijos obedientes a la palabra de Dios
es santificación. La palabra de Dios ha
de ser nuestra guía, no las opiniones o
las ideas de los hombres. Que aquellos
que se santificarían verdadermanete
escudriñen la palabra de Dios con paciencia,
con oración, y con una
humilde contrición de alma. Recuerden
que Jesús oró: “Santifícalos en tu
verdad: tu palabra es verdad Juan
17:17.
El cristianismo es simplemente vivir
de toda palabra que sale de la boda
de Dios. Hemos de creer en Cristo y
vivir en él, quien es el camino, la verdad,
y la vida. Tenemos fe en Dios
cuando obedecemos su palabra; confiamos
y obedecemos a Dios cuando
guardamos sus mandamientos; y
amamos a Dios cuando amamos su
ley. El creer en una mentira no colocará
a ninguno de nosotros en el camino
a ser santificado. Aunque todos
los ministros en el mundo nos dijeran
que estábamos a salvo al desobedecer
un solo precepto de la sagrada norma
de justicia, eso no disminuiría nuestras
obligaciones ni reduciría nuestra
culpa, si rechazamos un claro “Harás”
o “No harás.” No debemos pensar que
porque nuestros padres actuaron de
una cierta manera y murieron felices,
podemos seguir sus pisadas, y que
seremos aceptados al rendir el mismo
servicio, y hacien-do las mismas obras
que ellos rea-lizaron. Hemos tenido
más luz que aquella que tuvieron en
su época; y si hemos de ser aceptados
por Dios, debemos ser tan fieles en
obedecer la luz y en caminar en ella
como ellos lo fueron en recibir y obedecer
la luz que Dios les envió. Debemos
aceptar y usar la luz que brilla
sobre nuestro sendero, tan fielmente
como ellos aceptaron y usaron la luz
que se derramó sobre su senda en su
generación. Hemos de ser juzgados de
acuerdo a la luz que brilla dentro del
templo del alma en nuestros días; y si
seguimos la luz, seremos hombres y
mujeres libres en Jesucristo.
Review and Herald, 25 de marzo del
1902.
22 Nuestro Firme Fundamento, Abril 2004
Cartas al Redactor
¿Cómo oí acerca de Hope International
por primera vez? Pues bien, un día su
publicación llegó como una agradable
sorpresa en mi correo. Al leer los artículos,
creí haber encontrado una publicación
igual a la antigua Review and Herald que
mi madre recibía hace cuarenta y cinco
años. Algunas de nuestras publicaciones
han perdido la sustancia, de manera que
me sentí encantado y bendecido de encontrarme
con una que tuviera tan elevada
calidad.
Continúen con su buena obra. Estaré
compartiendo las publicaciones futuras
con todos mis amigos en la iglesia, como
también con algunos en mi familia que
deseen leerla.
MS, Missouri
Amigos, ustedes nos enviaron una copia
gratuita de su revista. Esto fue lo único
que necesitamos, porque cuando la
leímos encontramos que todos los artículos
eran realmente inspiradores. Hemos
recibido tres números atrasados con nuestra
subscripción, y los hemos leído todos.
La pregunta es: ¿Cómo consiguieron
NUESTRO nombre?
Los artículos son muy conservadores
y nos dan una idea de lo que es la iglesia–
–al menos lo que era originalmente.
Gracias por enviarnos la muestra.
JS, Kentucky
Esta donación es enviada para ayudar
a pagar el gasto de sostener la publicación
de Nuestro Firme Fundamento. Disfruto
muchísimo la revista. Una amiga me la da
cada vez que termina de leerla.
CN, Carolina del Norte
Gracias por su ayuda en concederme
la subscripción de Nuestro Firme Fundamento.
Disfruto la lectura de cada una de
ellas, incluyendo el desafío de vivir vidas
santas delante de nuestro santo Dios. Muchísimas
gracias.
Por favor envíenme también Retreating
Toward Egypt, Rebellion, y Our
Greatest Need. [Estas publicaciones no
están en español]. Espero oír de ustedes, y
oro para que el Señor continúe bendiciendo
su ministerio.
PM, Oregón
Muchísimas gracias por reducir el costo
de la edición en casetes de Nuestro
Firme Fundamento, [no disponible en
español]. Mi esposo transporta mercancía
en camión a través de todo el país, y podrá
una vez más disfrutar de esa revista
llena de la verdad. Después de manejar, él
siente molestia en sus ojos si lee mucho,
de manera que la grabación es de gran
ayuda.
NA, Dakota del Sur
Quiero decirles cuánto me gusta la revista
Nuestro Firme Fundamento, la cual
es tan informativa acerca de los últimos
días en que estamos viviendo. No pueden
hablarse palabras más verdaderas que las
del mensaje que ustedes dan.
Soy un adventista del séptimo día, pero
en la iglesia adonde voy los sermones
tratan acerca de todo excepto deI pronto
regreso de Jesús. Ya sea que él venga
mañana o más tarde, deseo estar listo
cuando él venga. Todos necesitamos estar
preparados diariamente, porque cualquier
día podría ser el último para nosotros.
Necesitamos obtener nuestra idoneidad
para el cielo ahora.
Las revistas y otra literatura y libros
que ustedes tienen son instrumentos excelentes
para ayudarnos en nuestra preparación.
Con gran estimación y orando por su
obra y para que continúen fuertes en la fe.
JJ, Missouri
Les agradezco mucho por continuar
con Nuestro Firme Fundamento, aunque
no me ha sido posible enviar dinero por la
subscripción. Comparto la revista con
otras personas y oro para que sean bendecidas
a través de los artículos llenos de
verdad.
Mi esposo no es un cristiano que asiste
a la iglesia; por favor recuérdenlo en su
grupo de oración. Él no cree que hay que
observar el sábado, ni asistir a la iglesia
para ser salvo, pero sí cree que su vida
está en orden.
BB, California
Aprecio mucho su posición de continuar
con la obra y no bajar del muro para
argumentar con sus acusadores. Al hacer
eso podrían desperdiciar un tiempo muy
precioso.
JW, Texas
El artículo escrito por Clarissa Fiedler
“Born Again and Living Anew” [no está
en español] me convenció de que debería
suscribirme. Éste refleja mi manera de
pensar. Rara vez oigo acerca de esto.
BW, Vermont
Mi esposo y yo acabamos de recibir el
boletín informativo de enero–febrero
2004. No hemos terminado de leerlo, pero
a duras penas podíamos ponerlo a un lado.
El Señor nos ha impresionado fuertemente
para que enviemos algunos fondos
que hemos estado ahorrando para ser usados
en su obra. Después de leer acerca de
la escuela de entrenamiento en Portugal,
ambos pensamos que este es el tiempo en
que debemos usar este dinero para ayudarles
a ustedes, queridos amigos, en
cualquier forma en que podamos. Estamos
orando por ustedes, y sabemos que Dios
está ciertamente guiándolos. De acuerdo a
como ustedes la describen, la propiedad
en Portugal ¡es un lugar tan hermoso!
Gracias por compartir lo que Jesús ha
puesto ante ustedes––y que van hacia adelante.
Que Dios les conceda toda la ayuda
posible y supla todas las necesidades.
Somos dos personas ancianas que
amamos al Señor. No podemos contribuir
con mucho dinero ni trabajar con nuestras
manos, pero podemos orar––y estamos
orando y continuaremos haciéndolo a
medida que comienzan la construcción.
CS, California